Frente abierto en el agua entre Belmonte y Villaécija

  • El novio de la doble subcampeona olímpica acusa a la barcelonesa de golpearla en una prueba

Mireia Belmonte no pudo clasificarse para la prueba femenina de aguas abiertas de los Juegos de Río al acabar el sábado vigésima octava en el Preolímpico de Setúbal, en una carrera que acabó con un ojo morado. El pasaporte para la cita de Brasil sí lo logró en cambio Erika Villaécija, mejor europea fuera de las diez primeras clasificadas. Hasta ahí lo deportivo.

Pero el novia de la doble subcampeona olímpica, el piragüista Javier Hernanz, abrió la polémica. En una red social escribió: "La competitividad entre deportistas del mismo país eleva el nivel. Pero utilizar técnicas antideportivas es sancionable", junto a una foto de la nadadora de Badalona con el ojo izquierdo morado.

La polémica corrió como la póvora por Internet y Belmonte salió al paso: "Las aguas abiertas son una disciplina en la que hay mucho contacto. Los golpes que se dan en ocasiones pueden ser intencionados o fortuitos. En mi caso quiero creer que fue un acto hecho sin maldad, ya que siempre debe prevalecer el deporte limpio", agregó. Tampoco es que demostrase una clara intención de zanjar el asunto.

Villaécija sí reaccionó con contundencia. "En cuanto he visto la noticia me he puesto a llorar. Estoy indignada. Quien me conoce sabe que yo nunca pegaría a nadie a propósito y menos aún a una compañera. Están intentando manchar mi reputación y no lo pienso tolerar. Llegaré hasta donde sea, incluso a tomar medidas legales, porque nada de lo que se ha dicho es cierto", indicó en Mundo Deportivo. "Ella me comentó lo del golpe, pero yo no tengo constancia de que nadáramos juntas ni en paralelo en ningún momento", afirmó.

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