El Madrid, a un triunfo del título liguero

  • El Barcelona intenta la remontada mejorando en defensa y en tiro, pero con el factor cancha en contra

El Real Madrid está a un paso de revalidar el título de Liga ante un Barcelona que no ha encontrado, en los dos últimos partidos, "el camino de la defensa" -según las palabras de su entrenador, Xavi Pascual- para frenar a su rival que, pese a todo, no se fía de los azulgrana.

En baloncesto, como en todos los deportes de equipo, el marcador es lo más importante, pero las sensaciones que se transmiten también cuentan y las que lanza el Real Madrid, en esta serie final ante el Barcelona, están muy por encima de las de los barcelonistas.

Tras empatar la serie a una victoria, el Madrid, ya con el factor cancha a su favor, ahondó en su juego, en la defensa, en la velocidad, en la circulación de balón y en un ritmo de partido alto para favorecer la máxima anotación posible.

Solamente en el último cuarto, cuando el Madrid bajó de cierta forma los brazos por la ventaja de la que ya disponían, con una zona hicieron algo de daño y redujeron distancias, aunque sin demasiada convicción.

Ahora el conjunto azulgrana ya no tienen margen para nada. Necesitan arriesgar y deberá hacer cambios importantes en su planteamiento puesto que parece claro que, a marcadores altos, el Real Madrid tiene más opciones de victoria.

Las opciones del Barcelona pasan por recuperar su sello de identidad: la defensa. De ser el equipo de la competición regular que menos encaja, han visto cómo en los tres últimos encuentros el Real Madrid ha sobrepasado la barrera de los 90 puntos.

A la debilidad defensiva se suma el poco acierto desde la línea de 6,75 metros. En los dos últimos encuentros, suman los azulgrana un raquítico 10 de 37 en triples, unos guarismos insuficientes ante un Madrid muy superior desde el perímetro con Llull y Rudy como estandartes.

La aportación de Tomic y Doellman en la pintura no ha sido tampoco suficiente para equilibrar la discreta aparición de los exteriores azulgrana, especialmente en el transcurso de los dos últimos encuentros.

Jaycee Carroll, que sufrió un esguince de tobillo en los primeros minutos del partido del pasado lunes, se entrenó con aparente normalidad aunque llegó a los entrenamientos con un más que aparatoso vendaje que hizo presagiar lo peor.

El resto de jugadores, con los golpes y el cansancio lógicos, están a disposición de un Pablo Laso que desde el minuto después de acabar el partido lanzó a sus jugadores el mensaje de que "nada se había conseguido todavía" y de que el cuarto partido sería "una nueva batalla ante un gran equipo herido".

Una derrota en Madrid generaría dudas alrededor de la figura del técnico azulgrana, que encadena dos grandes títulos (Liga 2013-14 y Supercopa 2015).

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