Paseo de los rojiblancos

  • El renovado once de Simeone no acusa el desgaste de la Champions

El Atlético se recompuso a lo grande del partido del pasado martes y también al 1-0 de Diop a la media hora para firmar un triunfo merecido, decantado por la velocidad y pegada de Torres y Griezmann y la inspiración de Koke, que sentenció el pulso. En cuanto el cuadro rojiblanco remontó, el anfitrión ya no supo responder. El Espanyol acabó con todos sus delanteros, pero se quedó sin un triunfo clave para acercarse a la permanencia. La victoria fue para el bloque madrileño, que sí mantiene su persecución al Barcelona.

Galca presentó un equipo serio, ordenado y sin riesgos. Los de Simeone tenían dificultades para exhibir su calidad y conectar con sus delanteros. Aun así, el cuadro rojiblanco no tardó en explotar la presencia de Torres y Griezmann. El primero, en el minuto 17, mandó el balón al larguero tras sentar a los centrales locales. Pero el Espanyol no perdía la paciencia y tocaba con tranquilidad. Su apuesta puso a Oblak bajo los focos en varias ocasiones: un disparo de Gerard Moreno y otro de Marco Asensio. Pero fue Diop, en el 29, el que superó de cabeza al esloveno. Es el tercer gol consecutivo que el mediocentro senegalés marca tras un córner. Una variación táctica de Galca claramente exitosa.

De todos modos, el Atlético tardó cinco minutos en empatar. Torres controló un pase largo de Koke y aprovechó su velocidad. En la reanudación, el ritmo del choque bajó notablemente. Quizá al Atlético le pesaban las piernas tras la Champions del martes.

O puede que no. Puede que fuera sólo un inciso en el pulso. Porque la jugada que fabricó en un metro cuadrado fue para enmarcar. Empezaron Torres y Augusto, que dejaron en una posición privilegiada a Koke, que creó un pase milimétrico a Griezmann y el francés, con velocidad y puntería, firmó el 1-2. Prácticamente una coreografía, rápida, incisiva y letal, para cambiar el signo del partido a falta de media hora. Simeone no quería bajones físicos y refrescó su once con Correa y Thomas. Galca, por su parte, daba entrada a Caicedo por Rubén Duarte: el entrenador rumano estaba obligado a ir a por el empate. Los catalanes, sin embargo, se colapsaban ante la defensa del Atlético. El Espanyol no tenía ideas ni fluidez para superar sus líneas. Estaba incómodo. Y su rival no se limitaba a esperar atrás. El técnico local dio una vuelta más de tuerca a su ataque y sacó a Mamadou. Ahora sí, sus tres delanteros estaban en el césped, pero los de Simeone tenían el control absoluto y fue Koke quien sentenció el pleito en los estertores.

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