El Sevilla afea su propia ilusión

  • La contumacia viajera del equipo de Emery, en este caso por una clara falta de eficacia, dibuja un mal escenario ante el derbi y la semifinal europea y hace peligrar hasta su clasificación liguera

La plantilla más cara de la historia del Sevilla va camino de concretar una de sus peores temporadas a domicilio. Como viajero, el equipo de Unai Emery se saca de la chistera en cada parada una frustración tras otra. Ora por la falta de competitividad, ora por la fatiga y la falta de efectivos, ora por no saber administrar sus recursos, ora por la falta de eficacia o de suerte. En El Molinón se dieron varias de estas razones y rubricó otra frustración que lo condena como el único que no ha ganado fuera en Primera División. Por ello y por la forma en que llegó la derrota afea sus otras ilusiones, la final de la Copa y las semifinales de la Liga Europa.

Los que echaban en cara a Emery que lo suyo era pura suerte no podrán airear este argumento tras el partido de Gijón. El Sevilla encajó el primer gol en propia puerta, en una contra consentida cuando ganaba por 0-1 por un exceso de confianza de Rami, que intentó una absurda bicicleta en terreno peligroso, con el equipo volcado. Y el segundo tanto, sobre la bocina, con el Sporting muerto y en posible fuera de juego. Lo peor es que antes había tenido un mínimo de media docena de ocasiones diáfanas para haber sentenciado a un equipo moribundo que daba incluso incluso mayores síntomas de agotamiento físico.

El horizonte inmediato debería ser de ilusión sin límites. El derbi en casa como antesala de la ida de las semifinales europeas en Ucrania deberían dibujar un panorama de pálpito vibrante, de nerviosera de altas expectativas. Pero la contumacia en los errores, de difícil explicación ya a estas alturas, ha aguado esa ilusión. Porque para el sevillista, que reza para que no se rompan Gameiro o Banega, sus dos mascarones de proa, es difícil creer que este mismo grupo que le dio vida a un Sporting muerto sea capaz de sacar adelante lo que se le ofrece en breve.

La racha liguera es infame. Un punto de los últimos 15 ha sumado un Sevilla que si continúa aspirando a clasificarse para Europa el curso próximo es porque le sacó antes mucha ventaja a esa clase media de la Liga que sólo ha demostrado mediocridad. Curiosamente, este equipo que llegó con la reserva encendida al parón de Semana Santa, ha empeorado sus registros tras el descanso. Incluso ha perdido dos citas seguidas en el Sánchez-Pizjuán, ante Real Sociedad en Liga y Athletic en Liga Europa. Pero los de atrás van sumando y si la Real gana hoy al Getafe en Anoeta se pondrá a 5 puntos...

Emery calificó el partido de ayer como el mejor jugado a domicilio. Fue una exageración en caliente, condicionada su afirmación por el cúmulo de partidos y bajas. Pero sí es cierto que el Sevilla, sin su columna vertebral en el once (Kolodziejczak, N'Zonzi, Banega y Gameiro) fue capaz de maniatar al inquieto y agónico Sporting, que estaba frito.

Incluso con el experimento de situar a Coke por delante de Mariano generó muchas llegadas. Pero los dos jugadores que más ilusión despertaron y los que más encarecen la plantilla volvieron a decepcionar. Tanto Konoplyanka como Llorente tuvieron ocasiones y llegadas, pero el primero no conoce la palabra pragmatismo y el segundo estuvo mejor fuera que en el área, donde falló tres goles claros. Y esto también influye, y mucho, negativamente. Quizá la clave esté en la filosofía de juego o el manejo del grupo, aunque el naufragio en Gijón de las dos estrellas estivales es un síntoma grave de que algo se hizo mal. Eso sí, Monchi ya entonó el mea culpa... y Emery debería seguir su ejemplo por el pésimo bagaje viajero. Algo tendrá que ver él.

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