Sevilla como un reclamo en sí mismo

  • Sin un presupuesto no hay ofertas, el club confía en que los jugadores valoren el rol que tendrán, la ciudad y la seguridad en los cobros para seguir

Entrado ya el mes de junio, la situación del Baloncesto Sevilla sigue en el aire. Cierto es que no se palpa la presión y angustias vividas el pasado año, pero no lo es menos que la continuidad de la entidad sigue en el aire a día de hoy, mientras el propietario, que seguiría como patrocinador, negocia el traspaso de sus acciones para hacer frente a la ampliación de capital necesaria a un grupo que parece muy interesado.

Pero mientras en los despachos se debate, el plano deportivo anda parado. Y eso preocupa. Los jugadores, por naturaleza, suelen ponerse nerviosos antes que nadie cuando su situación no está del todo clara. Y es que sin un presupuesto, sin saber con qué dinero se contará el próximo curso, ni tan siquiera quién estará al frente, no se pueden tomar algunas decisiones que urgen en cuanto a la plantilla.

De momento se trabaja en bocetos. Es de suponer que Luis Casimiro seguirá al frente y con él Radicevic. Es lo único seguro, pues aunque se trabaja con una idea de continuidad no se pueden hacer ofertas concretas a los jugadores y la situación de algunos preocupa.

Es el caso de Bamforth. En su contrato tiene la opción de rescindirlo de forma unilateral, previo pago de una indemnización, y sus agentes ya deslizan que existe una importante oferta desde Turquía de la que, sin embargo, aún no hay noticias en San Pablo. El escolta es una pieza fundamental en el esquema del técnico y su salida lo alteraría todo. Sin embargo, su familia (extremadamente importante para él) está muy feliz en la ciudad hispalense, adaptada y sólo una importante oferta económica haría duda al norteamericano. Dependiendo del presupuesto, el club valoraría ampliar y mejorar su contrato, pero de momento está atado de pies y manos y se tira del reclamo de Sevilla y de un club al día en los cobros (no como otros) para asegurarse su continuidad.

En una situación parecida está Nachbar. El esloveno ha rendido a un buen nivel este año y podría seguir si se revisa su ficha: quizá algo menos dinero para seguir jugando (un partido por semana) en una ciudad en la que su familia está igualmente encantada y es feliz. El ala-pívot, que ya ha ganado todo lo que tendría que ganar en el baloncesto, valora ya más otras cosas por encima de la cuestión económica.

Otros casos que habría que resolver pronto son los de Oriola, Hakanson y Jordan. El catalán tiene la opción de seguir un año más, pero su sueldo se eleva mucho y el club querría renovarlo pero ajustando el salario a las posibilidades reales del club. Al sueco, por su parte, apuntado al draft de la NBA, se le quiere convencer haciéndole ver que en Sevilla dispondrá de un papel importante y una veintena de minutos asegurados, ya sea como base o como escolta. La misma idea se tiene del pívot jamaicano, deseoso de regresar a la NBA. Sin embargo, ya se le ha trasladado que en el CB Sevilla tendría un rol de titular en principio, aunque el problema de no poder trasladarle una oferta económica es un contratiempo para retenerlo. El tiempo corre en contra, aunque el reclamo de Sevilla atrae.

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