Copa de la uefa

Standard-Sevilla (1-0): No hay quien pare la cuesta abajo

  • El Sevilla se hace débil en Lieja y evidencia su crisis con su cuarta derrota consecutiva, tercera en tres competiciones distintas, y con una sensación de parálisis preocupante.

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Cuarta derrota consecutiva, las tres últimas en tres competiciones distintas. El cielo azul de hace apenas dos semanas se ha llenado de nubes, la templanza de octubre ha dado paso al frío de noviembre y por las razones que sean el Sevilla se ha cortocircuitado de arriba a abajo. Ha dejado de funcionar casi todo y no aparece nadie que lo remedie. Pudo ser Jesús Navas el salvador, pero su ímpetu y su clarividencia se dio de bruces con la espesura generalizada.

El Standard, que debutaba en la liguilla, se mostró como todo lo contrario. Ordenado, con las ideas clarísimas y con la moral por las nubes por ver a todo un bicampeón de la Copa de la UEFA corriendo tras el balón. Al Sevilla no le duraba nada el cuero y el anfitrión se crecía a cada minuto, hasta que el equipo de Jiménez empezó a pedir el descanso a gritos.

Antes que la pausa llegó el gol belga, totalmente lógico dadas las circunstancias. Una penetración de Konko y un disparo desviado de Jesús Navas fue todo lo que ofreció el Sevilla. Enfrente, Mbokani fue distrayendo al personal para que fuera emergiendo la figura de Jovanovic, cada vez más abierto a la izquierda para buscarle las vueltas al cuestionado lateral francés.

Un trío arbitral malo con avaricia permitió una contra surgida de una falta de Dalmat a Escudé que provocó un boquete en la zona central que aprovechó Mbokani para entrar como un cohete y plantarse ante Palop para batirle sin contemplaciones. Media hora larga, 1-0 y perspectivas procelosas visto lo visto.

Naufragio total del centro del campo sevillista y Luis Fabiano apenas huele balón. El Standard vive feliz y contento y hasta en dos ocasiones puede aumentar su renta antes del descanso, con un pase sensacional de Defour y un mejor movimiento de Jovanovic para que Palop desvíe lo suficiente, y una contra fulgurante del balcánico con un centro medido a De Camargo para que el meta vuelva a salvar al Sevilla. Pausa y a respirar, que no era poco.

A la vuelta el Sevilla tarda en reaccionar lo mismo que tarda Jiménez en mover ficha. Fuera un ineficaz Romaric y dentro un De Mul con más ganas que acierto, pero con algún acierto al cabo. Cambio de dibujo y de actitud, pero la comodidad del Standard no se ve reducida lo suficiente y Jesús Navas va situándose cada vez más lejos del extremo derecho, que es donde estaba haciendo daño de verdad (el único acaso).

Una contra de Jovanovic que consiente Konko no apuntilla al Sevilla de milagro y la paciencia de Jiménez se acaba, utilizando el segundo cambio en remediar la salida de agua abierta por Jovanovic por el flanco derecho de la defensa. Nuevo movimiento de piezas con Fernando, Navas ya parece casi un medio centro ante el también ineficaz Maresca y al Sevilla se le escapa la noche con la sensación de que jamás debió perder en el Maurice Dufrasne de Lieja.

Peor aún, el Sevilla apretó de forma tan previsible y con tan escasa pegada que Laszlo Boloni se permitió el lujo de perder tiempo con un único cambio. Que sea para bien este revés, pero van cuatro seguidos y cuatro son los equipos que lucen tres puntos en el grupo europeo. Ahora toca descansar, que falta hace ante la generalizada pausa neuronal, y ver cómo está el panorama recibiendo al único equipo sin puntos del grupo, el Partizán.

Standard de Lieja, 1: Espinoza; Camozzato, Sarr, Onyewu, Dante; W. Dalmat (Benko, 91'), De Camargo, Defour, Witsel; Jovanovic y Mbokami.

Sevilla FC, 0: Palop; Konko (Crespo, 74'), David Prieto, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Maresca, Romaric (De Mul, 60'), Adriano (Fernando, 80'); Renato y Luis Fabiano.

Gol: 1-0 (38') Mbokani.

Árbitro: Claudio Circhetta (Suiza). Amonestó a los locales Dante (m.34) y De Camargo (m.45) y a los visitantes Jesús Navas (m.35), Maresca (m.84) y Fernando Navarro (m.85).

Incidencias: Partido de la segunda jornada en el Grupo C de la Copa de la UEFA. Estadio Maurice Dufrasne, al que asistieron unos de treinta mil espectadores que casi llenaron el recinto, entre ellos medio millar de seguidores sevillistas. Terreno de juego en buenas condiciones.

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