DEPORTES

"El aire es mi medio"

  • El malagueño Regino Hernández no puede contener su alegría tras la histórica medalla en los Juegos de Pyeongchang

  • "Es algo que a cualquier persona en este mundo le encantaría, es pasar a la historia"

Regino Hernández celebra su triunfo. Regino Hernández celebra su triunfo.

Regino Hernández celebra su triunfo. / Efe

Extrovertidocarismático, Regino Hernández espera ser recordado por décadas tras  hacer historia del deporte español al ganar la medalla de bronce en  snowboard cross en los Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang. "Es algo que a cualquier persona en este mundo le encantaría. Pasar a  la historia y que en un futuro (...) se le siga recordando por lo que  hizo", dijo el rider en entrevista con dpa poco después de terminar con 26 años de sequía española en Juegos invernales. 

¿No se quita la bandera del cuello?

Muchos en España tachan a la gente que va con la bandera  de España de facha (fascista), pero no es mi caso. Yo soy español, me  siento español y estoy orgulloso de serlo. 

Ha pasado a la historia del deporte de su país. 

Encima eso. Es algo que a cualquier persona en este mundo  le encantaría. Pasar a la historia y que en un futuro, como le ha  pasado a Paquito (Fernández Ochoa), después de 46 años se le siga recordando por lo que hizo. Espero que a mí me suceda lo mismo.   

En los dos Juegos anteriores ni siquiera terminó. ¿Tenía una  cuenta pendiente?

En Vancouver era un niño. Tenía 17 años. Pero en Sochi ya  sabía que podía hacer algo y otra vez me caí solo. Me dije: ¿Qué  pasa, voy a tener la negra con los Juegos? Se ha demostrado que no, que simplemente no era mi momento. Mi momento eran estas Olimpiadas. 

Volvió a ganar Pierre Vaultier. ¿Nunca falla? 

Intratable como siempre. Está claro que es el número uno. Siempre está delante. Solo me queda agradecer poder competir con él, porque eso me hará ser mejor y en la siguiente pasarle. 

Estuvo cerca de quedar eliminado en octavos, ¿fueron los nervios  de empezar? 

Yo diría que no, porque es una de las competiciones en las  que más tranquilo me he encontrado. Tenía claro en la cabeza que estaba en buena forma, que estaba siendo rápido. Pero he cometido  algunos fallos. Y he pasado por foto-finish. Han sido errores míos, porque la tabla volaba. Y que yo seguía siendo igual de rápido. Los cuartos de final los he afrontado con muchísimos nervios, pero cuando han dado la salida y me he visto primero, me he dicho, ya está, vuelvo a ser yo. 

¿Recuperó la confianza? 

Una vez superada esa ronda de cuartos ya ha sido cuando me he liberado y me he dicho, ahora sí estoy surfeando como yo lo hago. Ha sido un momento de relajación, de concentración y de saber que era muy rápido. Además, he tenido la suerte de que Alessandro Hämmerle, uno de los fuertes, se ha quedado fuera en la semifinal. Y mi parte baja del cuadro era un poco más fácil. Esto es boarder cross, por eso decimos que influye tanto la suerte. Todo ha estado de mi lado.   

¿Qué tipo de snowboarder es usted? 

Tengo muy buena salida y suelo colocarme primero. Y sobre todo destaco en los saltos. El aire es mi medio porque vengo del freestyle. Soy un tipo bastante inteligente. Me llaman el Gato porque siempre cae de pie y hoy he podido demostrarlo en un par de ocasiones que casi me reviento. 

Dicen que tiene talento natural pero que le cuesta trabajar. ¿Es su forma de ser?

Desde hace un par de años me cambió el chip. Pensé que  había llegado el momento de poner toda la carne en el asador y ver hasta donde era capaz de llegar. Estoy seguro que todavía no he llegado a mi 100 por cien. Puedo seguir mejorando. 

Tiene 26 años, ¿piensa en el oro en 2020? 

Nunca digas nunca.   

¿En qué ha pensado cuando ha cruzado la meta? 

En mi familia, mis padres, mi hermana -que acaba de ser madre y todavía no conozco a mi sobrina-, mi novia, mis amigos, Israel Planas (entrenador de snowboard fallecido), en amigos que ya no están. 

¿El VIII en su casco está dedicado a uno de ellos?

A Ángel, un amigo que conocía desde que teníamos cinco años, con el que jugaba al balonmano. Cuando falleció, con el permiso de su novia, todos los amigos nos hicimos en el mismo sitio donde él lo tenía ese tatuaje del VIII en números romanos.   

¿Espera que esta medalla cambie su vida? 

Más que mi vida, espero que cambie algo en el deporte.  Espero que esto haga que los medios importantes dejen de lado el fútbol, que no es lo único que hay en España. Al fin y al cabo la mayoría de los futbolistas de los que tanto se habla son extranjeros. Espero que empiecen a hablar un poquito más de deportes minoritarios. Estamos tres entre los mejores viniendo de España, donde los medios no son los mismos que otros países. Si nos empujasen un poquito más  hasta donde podrían llegar los chavales que vienen detrás. 

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