El 'average', una guinda que suena a quimera

  • Ninguno de los triunfos béticos esta liga fue por más de siete puntos y Bilbao ganó por ocho

Óscar Quintana y Rocky Jarana, antes de salir hacia Bilbao. Óscar Quintana y Rocky Jarana, antes de salir hacia Bilbao.

Óscar Quintana y Rocky Jarana, antes de salir hacia Bilbao. / josé ángel garcía

Si uno echa un ojo a la clasificación al final de la pasada campaña verá que el Betis Energía Plus acabó penúltimo con los mismos triunfos que el Tecnyconta Zaragoza, que se libró de la quema. Cierto es que los maños acabaron por delante por el average, pero si el conjunto hispalense se hubiese impuesto en el príncipe Felipe hubiese acabado por delante que su rival en la clasificación sin depender de ese average.

Siendo importante, el Betis no está capacitado para pensar en ello. Podrá estarlo si a falta de dos minutos del final gana por ocho puntos, la diferencia por la que el Bilbao ganó en Sevilla en la primera vuelta (86-94), pero no antes, pues el conjunto de Óscar Quintana ha perdido partidos en los que entró mandando pro 11 puntos en el último cuarto y otros que dominaba por seis puntos a falta de seis minutos. Un plantel que esta campaña ha ganado sólo cinco encuentros no puede pensar en ganar en Miribilla por ocho o más puntos, sobre todo cuando tampoco lo hizo en ninguno de esos cinco triunfos.

Por ello, y aunque el técnico bético asegure que vencer de esa manera sería la guinda, pensar en algo así suena hoy por hoy a quimera. Incluso el entrenador lo apunta, pero lo hace con la boca pequeña consciente de la irregularidad de su equipo y de la dinámica negativa de los verdiblancos en los últimos cuartos, en los que ha dejado escapar muchos envites. Por eso la cabeza y el aspecto psicológico serán importantes en un duelo que se espera tenso y cargado de nervios de uno y otro lado.

Eso sí, si suena la flauta y el Betis se lleva el average en Miribilla, podrá salir de los puestos de descenso. Ya tuvo la oportunidad de hacerlo en el partido de la jornada 16 en Burgos y tiró la ocasión desperdiciando once puntos de renta. Ahora, siete jornadas después, tiene de nuevo la oportunidad. Un tesoro para un equipo que lleva en puestos de descenso desde la segunda jornada.

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