Liga Endesa· betis energía plus-montakit fuenlabrada

Tocado y ¿hundido? (70-73)

  • El Betis vuelve a perder en un irregular encuentro en el que la mejora no le dio más que para competir

  • Un pobre último cuarto y una mala gestión lo hunden más en la clasificación

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A la quinta jornada tampoco fue. Van ya cinco derrotas seguidas y este Betis Energía Plus no puede conformarse con que al menos le compitió al Fuenlabrada (70-73). Contentarse con eso es lleva al abismo. Porque si bien es cierto que se vio un equipo mejor, no era difícil superar lo que se había hecho antes. El listón estaba por el suelo y lamentarse por fallar la última posesión que habría forzado la prórroga no sirve para nada ya. La realidad es con son cinco derrotas y Alejandro Martínez, que falló en la gestión del encuentro, está contra las cuerdas.

Había mucho en juego y quizá por eso los locales salieron con una marcha más. A los nueve segundos de partido Bongou-Colo ya no se contuvo más y lanzó por primera vez. El alero no tiene mesura y firmó un partido de mentira: buenas estadísticas personales sin aportar al grupo. Fue falta de Eyenga esa acción y en el siguiente ataque volvió a cometer personal sobre el congoleño, por lo que se fue al banco a los 44 segundos con dos faltas. Un peligro menos para los sevillanos.

Claro que no tardó Kelly en dar la réplica. Una mano tonta por aquí y un salto a la desesperada y a destiempo sobre el triple de O'Leary y el norteamericano cometió también su segunda falta con poco más de dos minutos disputados. La diferencia entre Néstor García y Alejandro Martínez fue que el primero sentó a su jugador de inmediato, a sabiendas de su importancia. El técnico bético mantuvo al suyo en pista jugándose el tipo. Le salió bien porque se fue a los vestuarios sin ninguna pica más en esta estadística, pese a la temeridad, pero el entrenador dejó claro que confía poco o nada en un hombre como Iván Cruz que puede ser realmente válido.

Entre unas cosas y otras del fulgurante 8-0 se pasó a un 8-11 con los problemas de siempre en los verdiblancos. Malos ataques, con un Franch precipitado, y peores defensas. Anosike no dudaba para encarar, como si de un delantero centro se tratase, a Sekulic. Cara a cara. Desde la línea de los 6,75 metros. Ése no era el camino. Boungou-Colo sostenía al Betis con los tiros libres (8/8 en el primer cuarto), aunque atrás Paco Cruz lo hacía bailar una y otra vez para anotar con suma facilidad. Pese a todo, Schilb anotó una canasta para acabar un primer cuarto por primera vez esta campaña mandando en el encuentro. Una cosa más a la que agarrarse, que diría Alejandro Martínez. 24-23 con 11 puntos desde la personal.

Con Nelson haciendo de base, ya que McGrath estaba lesionado, la defensa hispalense se puso las pilas y, pese a los seis rebotes ofensivos de los madrileños en el segundo acto, cuatro en una misma jugada, los fuenlabreños no lanzaban con tanta comodidad como en los primeros 10 minutos. Un robo de balón que acabó en mate de Bongou-Colo (su primera canasta en juego), que seguía inflando sus estadísticas con tapones, y otra canasta yéndose solo a la guerra de Kelly colocaron al descanso un 38-36 que evidenciaba una mejora en la defensa: 13 puntos encajados en un cuarto.

Eyenga volvió como si nada tras el paso por los vestuarios. El encuentro casi empezaba para él y arrancó con un triple tras el anterior error de un Bongou-Colo, al que nadie le quita el privilegio de tener que lanzar el primer tiro en los arranques. El choque se movía en distancias cortas y cualquier mínima renta era un tesoro. Martínez paró el partido tras un triple de Smits y los suyos reaccionaron: un 2+1 de Bongou-Colo, un contragolpe de Kelly, una canasta de Schilb y a soñar. El Betis, que en los primeros cinco minutos del cuarto había encajado 14 puntos, más que en todo el anterior, se pudo de nuevo el mono de faena. Defendía y corría en ataque para endosarle un 11-2 en la segunda mitad de este periodo para hacer rugir de nuevo a San Pablo.

Pero ocho puntos (60-52) de ventaja para este débil Betis es muy poco con todo un cuarto por delante. Tocaría sufrir. ¿Alguien lo dudaba? Lo tuvo en sus manos el conjunto verdiblanco, frágil a la hora de cerrar el rebote y que le regaló cientos de segundas opciones al rival, que sólo con más intensidad y ganas se llevó el encuentro de San Pablo.

Con 62-55 Úriz intentó anotar lanzando en el aire tras capturar un rebote y falló. Quizá no sabe sus limitaciones y que lo que demandaba el choque era empezar la jugada y que corriese el tiempo. Para completar la acción el vasco cometió falta sobre O'Leary acto seguido, que aprovechó el 2+1. Después Sekulic comenzó a castigar a Anosike, Kelly se botó el balón en un pie, a Franch le entraron las prisas... Un desastre. Casi ocho minutos después de una canasta de Golubovic Kelly volvió a sumar, pero ya era tarde (66-70). El partido estaba decidido por la inconsistencia local, sin rumbo y sin un base al mando. Aun así tuvo la opción de forzar la prórroga. Popovic falló y con 16 segundos por delante Alejandro Martínez no pudo pedir tiempo porque los había gastado ya. Jueguen, jueguen... Y los suyos jugaron mal. Muy mal. Schilb lo intentó a lo Juan Palomo y perdió la pelota en la penetración. Al final depresión. Balance de 0-5. Y el vaso, que se podía vaciar algo, puede que se acabase de colmar.

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