Liga Endesa | Real Madrid-Betis E-Plus

Que el adiós sea un hasta pronto (104-89)

  • Betis cae ante el líder de la ACB, con un estelar Doncic, y el descenso sólo es ya cuestión de tiempo

  • El equipo salió con una actitud distinta a la del día del Baskonia, pero el mal ya estaba hecho desde hacía mucho antes

Un lance del partido. Un lance del partido.

Un lance del partido. / ACB Photo

Para un equipo que ha firmado varios ridículos en la temporada, jugársela frente al Real Madrid no era la mejor alternativa. En realidad el descenso del Betis Energía Plus es una realidad a la que sólo le falta la confirmación matemática desde la derrota en Zaragoza. Y todavía la calculadora lo deja en la ACB, aunque por poco tiempo. Lo que tardan los rivales en jugar o perder en la próxima salida el sábado a Santiago de Compostela. El conjunto verdiblanco puso rumbo a la LEB Oro con su séptimo tropiezo seguido. No fue lo vergonzante de otros días, pero fue, al fin y al cabo, una derrota que suma a las 23 anteriores y de nuevo recibiendo más de 100 puntos en contra. El equipo de Pablo Laso, que no se guardó nada al contrario que el pasado domingo ante el Gipuzkoa, no dio facilidades. Al contrario, fue cogiendo ritmo cara a la Final Four de Belgrado de la semana que viene, motivo por el cual se adelantó este choque de la jornada 33, y con un gran 52% de efectividad desde el triple (19/32) acabó con la resistencia de un rival incapaz de jugar con agresividad de forma regular haciendo que los locales jugasen muy a gusto.

Tanto que Doncic logró por fin su ansiado triple-doble: 17 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias en 22 minutos. Una gesta que celebró mientras el reloj para ponerse a cero con un equipo virtualmente descendido delante. Y es que el Real Madrid no regaló nada. No hizo prisioneros. Como demostró Carroll, cuando en una penetración de Booker, más entonado que en los cruciales días del Gran Canaria o el Tecnyconta Zaragoza, cometió antideportiva yéndose el norteamericano lesionado al banquillo con 89-78 en el marcador y tiempo por delante aún. El base se unió a Franch, quien antes se había torcido el tobillo, cayendo también lesionado.

Llegó a ponerse el conjunto de Javi Carrasco a siete puntos de diferencia (89-72) tras estar 17 abajo (89-72), pero las fuerzas y la calidad de este Betis, así como su intensidad, no le dieron para más ante un rival que rompía el encuentro cada vez que quería y volvió a hacerlo para liquidar definitivamente a los sevillanos.

El técnico hispalense tenía claro que el indigno encuentro firmado ante el Baskonia no podía repetirse. Por ello el plan de inicio fue claro: jugar con intensidad y correr. Cuando Carrasco ya había cambiado a todos sus jugadores menos a Kelly, Laso introdujo su primer cambio. Tavares por Ayón en el minuto 9. El preparador sevillano quería que en cada acción los suyos no se dejaran una gota de sudor ni un esfuerzo. Corrían los béticos y el Madrid, a medio gas, le costaba entrar en el choque, aunque al ritmo de Doncic y con un gran acierto en los triples todo es más fácil. También ayuda tener enfrente un débil oponente que ya se sabe descendido, aunque por una vez eligió luchar en vez de bajar los brazos de inicio. A buenas horas.

El Betis corría y, cuando no podía hacerlo, movía el balón en busca de la mejor opción. Unas veces Kelly. Otras, Anosike bajo los aros. Y así se mantenían los verdiblancos, aprovechando el despiste de los blancos, que jugaban con el freno de mano echado. La cita de Belgrado está a la vuelta de la esquina. Franch, con una bonita canasta aro pasado puso el 21-26 pero, antes de que las cosas pasaran a mayores, un 7-0 recordó a los visitantes quién estaba delante. Carroll abrió el festín desde la línea de los 6,75 metros y Rudy Fernández aprovechó la barra libre: 4/4 para el balear en el segundo cuarto aprovechando que Schilb parecía más preocupado de quedarse en los bloqueos que de seguir a su par.

El duelo se mantuvo en el intercambio de golpes. Los blancos se sentían así muy cómodos, sabedores de su potencial, mientras que al Betis le iba bien así porque seguía metido en el encuentro, para irse al descanso con un 49-45 en contra tras un nuevo triple de Llull y la respuesta de Anosike bajo el tablero.

Doncic reanudó el duelo tras el paso por los vestuarios con un triple. Cómo no. El Betis, en cambio, fue incapaz de responder ni con dos rebotes ofensivos consecutivos. Y claro, si se falla tanto, con Anosike y Golubovic lanzando melones a dos metros de la canasta, el Real Madrid te hunde. Carrasco tuvo que parar el choque cuando la brecha era ya de 10 puntos. Los verdiblancos no apretaban, como demuestran sus dos faltas cometidas sólo en ocho minutos. Nelson entendió mal esa intensidad y en apenas 30 segundos cometió dos faltas seguidas fruto de la frustración y no de la concentración en el juego.

Y, así con todo, el Betis seguía ahí. Urtasun puso a su equipo a ocho puntos (78-70) y Tavares con un autopase con el pie no señalado no dio opción al rival. Y en un visto y no visto, de poder dar un susto a la ventaja se puso en 17 puntos con los triples de Thompkins (89-72). Un parcial de 0-10, con la antideportiva de Carroll sobre Booker incluida, puso emoción, pero eran fuegos de artificio en verdiblanco. La realidad es que no había nada que hacer en la fiesta de Doncic. El descenso moral de Zaragoza ya es virtual. Y en unos días será matemático.

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