En una dimensión desconocida

  • Guardiola pierde su aura ganadora tras el 5-0 del Madrid

Josep Guardiola apostó fuerte y perdió: perfeccionista, orgulloso, optimista y trabajador al extremo, el desafío que se planteó en el Bayern Múnich fue tan enorme, que al fracasar terminó brutalmente instalado en una amarga dimensión desconocida.

Tras el 5-0 global que el Real Madrid le propinó al Bayern en las semifinales de la Liga de Campeones, Guardiola no sólo perdió el aura ganadora ante su histórico archirrival, sino que por primera vez en su carrera de entrenador está a la defensiva. Y en tierra ajena.

Instantes después de la derrota comenzó a notarlo. Franz Beckenbauer, el presidente de honor del Bayern Múnich que a veces parece el enemigo en casa, asombró con una frase de cara al duelo del sábado en la Bundesliga ante el Hamburgo.

"Si el Hamburgo no aprovecha la oportunidad ante un Bayern tan golpeado, merece irse a segunda división". A la mañana siguiente, diarios como el conservador Die Welt apuntaron directamente al español: "La eliminación del Bayern lleva la firma de Guardiola".

También lo hizo el populista Bild, que en primera plana y junto a una foto en la que se ve a Guardiola con los ojos cerrados y la cabeza gacha, tituló sin matices: "El perdedor: Guardiola".

El Sueddeutsche Zeitung, de centroizquierda, ve ahora como clave la final de la Copa Alemana del 17 de mayo ante el Borussia Dortmund: "Una nueva derrota convertiría la primera temporada de Guardiola en Múnich en una pompa de jabón que explotó".

Philipp Lahm, el capitán del Bayern, no está de acuerdo: "No voy a sumarme a la idea de que ahora todo lo que hicimos en las últimas semanas y meses está mal".

Pero así suelen ser las derrotas: si durante meses Guardiola fue Pep, los medios alemanes recuperaron ayer el apellido. No por capricho ni error de juicio, al fin y al cabo fue el mismísimo entrenador el que minutos después de la derrota se colgó un cartel luminoso que decía culpable.

"Es mi responsabilidad. Fue una cuestión puramente táctica. Me he equivocado", dijo Guardiola a la cadena Sky, la misma en la que comenta Beckenbauer.

Fue su momento más claro de la noche, porque ya en la rueda de prensa posterior fue difícil entender lo qué decía. Volvió a señalarse como responsable, dijo que sus futbolistas dejaron todo en el campo -Beckenbauer había hablado de falta de "pasión"-, pero después dejó una frase a medio terminar en la que sugirió que quizás los jugadores que tiene no son los adecuados para su sistema.

Entre la defensa del sistema y el gusto de Guardiola por mostrar que es políglota, las cosas se le complican quizás innecesariamente. El ex técnico del Barcelona, que durante varios meses de 2013 desandó las calles de Nueva York hablando alemán con un profesor, hizo muy interesantes progresos con la lengua de Goethe, pero su falta de vocabulario y matices le juegan en contra: los periodistas no terminan de entender lo que dice. Y si matices sobran en el fútbol, ¿por qué anularlos cada vez que habla con la prensa local?

"Fue un delirio esperar que en seis meses hablaras alemán", escribió a Guardiola Raimund Hinko, periodista de Sport Bild.

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