EL DERBI SEVILLANO

Contra el disparate, fe y locura

  • El 4-4-2 de Mel, sin presión y con la zaga atrás, fue un 4-2-4 peligrosísimo

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En la pizarra, todos los planteamientos son buenos. Sobre el césped, son los futbolistas, con su actitud, y el propio entrenador, con sus retoques, los que lo hacen bueno o no. El 4-4-2 tan abierto que dispone Pepe Mel es tan criticado como elogiado. El equipo, con cuatro atacantes, dos delanteros por el centro y dos extremos, sufre de lo lindo para ganar el centro del campo. Ahí es donde pierde los partidos y donde debió perder el de ayer, al ser inferior al Sevilla. Empero, puede esgrimirse que ante el Málaga el Betis avasalló con idéntico dibujo. Las diferencias son varias: jugó Mario con Amaya y la zaga no se aculó ni dejó metros a espaldas de Cañas, el equipo se agrupó y la línea de ataque presionó la salida del balón. Ante el Sevilla, sin esas premisas, el entramado hizo aguas y el 4-4-2 fue un 4-2-4.

Defensa

La entrada de Paulao junto a Amaya lo primero que hizo es desplazar al madrileño a su peor perfil, el izquierdo -Mel enmendó su error en la segunda mitad y hasta se superó al relevar al brasileño por Nosa Igiebor-. Ninguno de los dos se halló cómodo. No dieron el paso adelante y, encima, la movilidad de la línea de vanguardia sevillista los volvió locos. Negredo siempre estuvo solo, casi tanto como Rakitic, sin ayuda alguna de Cañas, al recibir. Un desbarajuste absoluto y tres goles que a punto estuvieron de sentenciar el partido.

Ataque

Le costó al Betis combinar arriba. Se exceptúan dos internadas de Campbell y nada hizo en ataque en la primera mitad. Muchos futbolistas y escasa movilidad. Beñat, además, acertó menos de lo que suele en sus cambios de juego y sobó el balón más de la cuenta. Con esa circulación tan lenta, se necesitan dos extremos. Y el Betis sólo tuvo uno hasta la entrada de Vadillo.

Con todo, el mejor delantero verdiblanco fue el Sevilla: el error de Medel en el 1-3, la absurda personal de Fazio en el 2-3 y la posterior expulsión del chileno, que arruinó a su equipo. El Betis, ni con uno más, supo atacar. Pero tuvo fe y supo volver loco el partido. Lo que necesitaba.

Virtudes

La varita mágica de Mel: Nosa Igiebor por Paulao y 3-3.

Talón de aquiles

Los errores en el planteamiento. Sin presión ni líneas juntas no se puede jugar con extremos.

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