El 'kilómetro cero'

  • La selección española debe afrontar un proceso de reconstrucción profunda tras la nueva debacle. El reto está claro, el Mundial de Rusia; quién ocupará el banquillo entonces, no tanto.

La selección española se dio de bruces con la realidad: ya no forma parte de la élite y ahora le toca reconstruirse con el primer objetivo de conseguir su pase para el Mundial de Rusia 2018.

El equipo abandonó ayer la francesa Isla de Ré, que exhibió una imagen muy similar a la mostrada durante la estancia de España en la Eurocopa: sin interés por el fútbol. Ya no quedaban ni las pequeñas banderas españolas a la entrada de la que fue la residencia del equipo de Vicente del Bosque.

La campeona de Europa desde 2008 ya no lo será y sólo le quedará ver por televisión qué equipo ocupa su trono. Así lo dictaminó su derrota 2-0 del lunes ante Italia, que puso definitivamente fin a su ciclo ganador.

Lo inmediato para España es hacer un ejercicio de reflexión para ver qué ocurrió en los últimos dos años, en los que se produjo su descenso del infinito a la nada. Se despidió del último Mundial en la fase de grupos y de la Eurocopa en la primera ronda de eliminatorias.

"Es una etapa muy buena en el fútbol español. Comienza en septiembre la preparación del Mundial. Tenemos un fútbol para muchos años y estaremos muy cerca de los éxitos", auguró el propio Del Bosque tras la nueva decepción.

Es una forma pragmática y optimista de asumir la derrota. Se enfrentará, qué guiño del destino, a Italia en el Grupo G de la fase de clasificación para el Mundial que completan Albania, Israel, Macedonia y Liechtenstein. El primero pasa directamente y el segundo debe ir a una eliminatoria.

El 5 de septiembre comenzará para España ese camino hacia el Mundial y antes deberá dejar resueltas no pocas cosas. Por ejemplo, quién será su seleccionador y puede que hasta quién ocupará el puesto de presidente de la Federación Española.

El primer punto es el más caliente y el más urgente porque la fase de clasificación no espera. Del Bosque es actualmente el epicentro de la crítica y debe despejar qué hace con su futuro. Está pendiente de hablar con el presidente de la federación, Ángel Villar, para comunicar definitivamente qué ha pensado.

La prensa da por segura su renuncia y ya se apuntan varios nombres como posibles sucesores: Julen Lopetegui, Joaquín Caparrós o Paco Jémez. Y saldrán más nombres conforme Del Bosque demore su decisión.

Pero no sólo el cargo de seleccionador está en el aire. A finales de año habrá elecciones a la presidencia de la Federación y Villar anunció que se presentará a la reelección de un cargo en el que lleva 28 años. Sin embargo, en los últimos días se apuntó una posibilidad: que renuncie para aspirar a una meta más elevada como la presidencia de la UEFA.

Y queda por comprobar también cuál es la reflexión que hacen los futbolistas españoles de lo ocurrido en los dos últimos años y, más concretamente, en la Eurocopa.

"Hay que ser realista, no tenemos el nivel de hace unos años", aseguró Piqué. El defensa fue todavía más lejos al sugerir la necesidad de un cambio de estilo, aquel que convirtió a la selección española en un ejemplo a imitar hasta no hace demasiado.

"No sólo es el nivel de los futbolistas. El estilo de juego en el que creíamos ya no es tan efectivo, es algo que debemos reflexionar. Si de algo nos sirve la eliminación es para ponernos en nuestro sitio", expresó Piqué con toda crudeza.

De pronto, el futbolista del Barcelona abrió un nuevo debate. Como si sugiriera que lo mejor es derribar para volver a edificar. Lo que sucede es que no hay demasiado tiempo: septiembre es la fecha límite e Italia aparece de nuevo a la vuelta de la esquina.

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