La sonrisa en Liga del nuevo Valencia

El Valencia dio síntomas de mejoría y ganó ante Osasuna en un partido en el que el equipo navarro jugó 75 minutos en inferioridad por la expulsión de Ricardo y en el que Valencia, de la mano de su nuevo técnico, Voro, recuperó el fútbol que le faltó en la etapa de Koeman. El equipo jugó más ordenado que en anteriores partidos, con un esquema distinto en el que los extremos jugaron pegados a la banda y el doble pivote, al igual que Silva, fue capaz de crear fútbol, además de tropezarse con la fortuna que le ha faltado en más de una ocasión en este temporada.

Fue una vuelta a la raíces futbolísticas del Valencia, al que únicamente le faltó algo de seguridad y de convicción para que la brillantez ofrecida en algunas fases del partido le hubiera llevaba a obtener una ventaja incluso más cómoda.

La clave del encuentro estuvo en la polémica jugada del penalti señalado contra Osasuna al cuarto de hora de partido, ya que la acción supuso la expulsión de Ricardo, la entrada de Elía por Juanfran, la inferioridad numérica para el equipo navarro y, además, Villa puso el 1-0 en el marcador.

El partido había cambiado radicalmente tras quince minutos de fuerzas niveladas en su tramo inicial. Osasuna no se descompuso y se mantuvo ordenado en defensa y en el centro del campo, aunque apenas se aproximó a la meta de Cañizares, que volvía al equipo tras cuatro meses de ostracismo.

El Valencia dio un paso adelante, casi definitivo, hacia la victoria con el segundo tanto, marcado por Mata tras una falta lanzada por Villa en los primeros minutos de la reanudación. Joaquín puso el tercero para la alegría en la grada y en el banquillo, ya que se ve la salvación más cercana.

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