El BCE se aferra a la inflación y mantiene los tipos en el 4%

  • Trichet insiste en que la tendencia alcista de los precios impedirá recortes a medio plazo · El Banco de Inglaterra aplica la tercera rebaja en cuatro meses y deja la tasa en el 5%

No hubo sorpresas. El Banco Central Europeo, aferrado de nuevo al riesgo de las tensiones inflacionistas, decidió mantener en su reunión de ayer los tipos de interés de la Eurozona en el 4%. La institución que preside Jean Claude Trichet acumula ya diez meses sin tocar las tasas oficiales y parece dispuesto a apurar al máximo los plazos antes de acometer un recorte que pueda echar más leña a la espiral alcista de los precios, y todo ello pese a que el horizonte económico es de clara desaceleración. Una dirección contraria a la tomada sólo media hora antes por el Banco de Inglaterra, que apostó por el tercer recorte del precio oficial del dinero desde diciembre pasado con una rebaja de un cuarto de punto, hasta dejarlo en el 5%.

Trichet volvió a desinflar las expectativas y fue, además, especialmente beligerante al reclamar a los agentes sociales responsabilidad en la fijación de precios y salarios. La decisión del BCE se adoptó de forma unánime ante la evidencia de que la Eurozona atraviesa un "periodo prolongado de altas tasas de inflación temporal" derivado de los incrementos en los precios de la energía y los alimentos. La entidad emisora admite que los riesgos para la estabilidad de precios a medio plazo son altos y se apoya en el indicador adelantado del IPC de marzo, que sitúa la inflación en el área del euro en el 3,5%, un nivel inédito en la Unión Monetaria y a años luz del ansiado 2%. Los pronósticos del BCE son pesimistas y no hablan de recuperar un nivel de estabilidad antes de 18 meses.

En su tradicional comparecencia tras la reunión del BCE, Trichet volvió a defender que la decisión de mantener los tipos se adoptó pensando en el conjunto de la UE y no en las coyuntura particular de algún país que, como en los casos de España o Irlanda, sufren mayores tensiones en los precios. Además, aseguró que la entidad que preside y la Reserva Federal actúan de forma diferente porque las economías estadounidense y europea tienen niveles de flexibilidad y desequilibrios muy distintos.

Respecto a la marcha de la economía europea, los fundamentos son "sólidos" y las expectativas apuntan a un crecimiento "moderado" pero continuo. El escenario está dominado por un nivel de incertidumbre "inusualmente alto", más aún tras el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), que augura un crecimiento de sólo el 1,4% este año y del 1,2% en 2009 (el BCE había vaticinado una horquilla del 1,3% al 2,1% este año y de entre el 1,3% y el 2,3% para el próximo ejercicio).

Con una economía también en retroceso, el Banco de Inglaterra confirmó ayer que su estrategia no mira hacia Fráncfort. El tercer recorte en cuatro meses deja los tipos del Reino Unido en el 5% para, según la entidad, buscar un equilibrio entre crecimiento e inflación.

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