Calderinox se ve abocada al cierre tras frustrarse su compra

  • Aercal, Alcor o Aerosur podrían retener el contrato que la firma tenía con Boeing

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Calderinox, la compañía sevillana especializada en producción de componentes aeronáuticos y de calderería industrial, ha perdido la que parecía la última oportunidad para mantener su actividad. Los dos inversores, Rafael Lobeto y Eusebio Fernández, que habían mostrado interés por adquirir la mayoría de la empresa el pasado diciembre han desistido finalmente según aseguró ayer el sindicato UGT.

La compañía fundada en 1974 está en suspensión de pagos desde diciembre después de que Boeing decidiera el pasado año no renovar el contrato de fabricación de los carenados (tapas) de los motores de los helicópteros militares Chinook, que produce la compañía estadounidense en Filadelfia. Boeing rescindió el contrato ante el incumplimiento en las entregas.

Calderinox, controlada por la firma vasca Construcciones Navales del Odiel, arrastra una deuda de más de quince millones de euros y su principal acreedor es la entidad financiera gallega Caixa Nova. Facturó 8 millones en 2005, último dato disponible. Sus 130 empleados no han cobrado desde septiembre pasado.

Fuentes del sector señalaron ayer que el utillaje necesario para fabricar esos carenados ha sido retirado por Boeing de las instalaciones de Calderinox y trasladado a Madrid. El fabricante no ha decidido aún si ese contrato se adjudicará a otra empresa andaluza o no.

Las mismas fuentes explicaron que las firmas andaluzas mejor colocadas para retener esa carga de trabajo son Aercal (Sevilla), Intec-Air (firma de Grupo Alcor ubicada en Cádiz) y Aerosur (Sevilla). La primera de ellas está presidida por Sebastián Prieto, antiguo propietario de Calderinox hasta principios de siglo que fue quien negoció y logró adjudicarse originariamente el contrato de Boeing.

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