Análisis

Europa en vilo

  • El 'Brexit' al borde del colapso, las elecciones italianas, la ratificación de la gran coalición alemana y el fin de la política del BCE de bajos tipos marcan las incertidumbres europeas

Europa en vilo Europa en vilo

Europa en vilo

En la primera semana de este mes de marzo las incertidumbres se acumulan sobre la Unión Europea: Brexit al borde del colapso, elecciones en Italia, confirmación por las bases socialdemócratas de la gran coalición CDU/SPD en Alemania, e incertidumbre en las bolsas ante los posibles cambios de la monetaria del BCE en su reunión de la próxima semana. Esto acontece en un momento en que la Eurozona está superando la crisis con una tasa de crecimiento del PIB del 2,7%, una fuerte recuperación del empleo y una clara derrota de los populismos en las últimas elecciones.

No habrá prórrogas para la salida del Reino Unido, en diciembre de 2020 ha de concluir

Al borde del colapso

El Brexit está nuevamente al borde del colapso. Theresa May se ha visto sorprendida por el borrador del Acuerdo de salida del Reino Unido de la UE que le ha enviado el negociador comunitario Michel Barnier. En él se plantea que Irlanda del Norte permanezca dentro de la unión aduanera, para así evitar una frontera física entre las dos Irlandas. La reacción de Theresa May ha sido fulminante: la propuesta es inaceptable, es un atentado contra la integridad territorial, económica y política del Reino Unido. Lo cierto es que el Brexit está atascado, sin que haya consenso para el periodo transitorio sobre temas claves como la salvaguarda de los derechos de los ciudadanos europeos, la vigencia de la legislación europea y la frontera con Irlanda del norte. Theresa May se siente acorralada y debilitada frente a su partido y frente a la oposición. Desde el inicio de las negociaciones la economía se ha debilitado, el crecimiento es el menor de la Eurozona, la tasa de inflación se ha disparado y la libra se ha depreciado. Los ciudadanos británicos empiezan a tomar conciencia del gran coste del divorcio. La propuesta de Bruselas pone en riesgo el Acuerdo del Viernes Santo, que trajo la paz a Irlanda del Norte tras un sangriento enfrentamiento. Probablemente no habrá choque de trenes. Se trata de una estrategia de Bruselas para debilitar al Reino Unido en las negociaciones. No obstante la actitud de Bruselas es firme, no habrá prórrogas. En diciembre de 2020 el proceso tiene que estar concluido, y en marzo de 2019 los términos del acuerdo tienen que estar aprobados. Mientras tanto todo puede ocurrir.

Elecciones en Italia y ratificación en Alemania

La incertidumbre sobre el resultado de las elecciones en Italia del próximo domingo es máxima. Dada la fragmentación política y el alto índice de abstención todas las posibilidades están abiertas, pero ninguna que garantice la gobernabilidad. Pero esto no es novedad para Bruselas. Los mercados financieros están relativamente tranquilos. Esto es así porque ninguna de las posibles coaliciones de derecha, centroderecha, centro izquierda e izquierda populista, defienden abiertamente un referéndum sobre la salida de Italia del euro. Italia es la economía que menos crece de la Eurozona. No ha acometido las reformas que le exige Bruselas. Aunque su sistema bancario ha mejorado, su solvencia está cuestionada y sus balances acumulan 300.000 millones de euros de activos improductivos. Aunque ha reducido su déficit público, todavía mantiene una deuda pública que se aproxima al 135% del PIB. A pesar de todo la bolsa Milán es la que más ha subido este año. Bruselas da por descontado que sea cual fuere la coalición triunfante, Italia seguirá siendo el socio indisciplinado que no acomete las reformas y no cumple con los objetivos fiscales de reducción del déficit y de deuda. Así ha sido hasta ahora, sin que haya comprometido la estabilidad de la ha Eurozona. La amenaza vendrá cuando el BCE deje de comprar deuda pública y empiece a subir los tipos de interés. En ese momento la situación las finanzas públicas italianas será insostenible.

Pero quizás el suceso más relevante de esta semana es el resultado de la consulta a las bases del partido socialdemócrata (SPD) sobre el acuerdo de coalición con la CDU de Angela Merkel. Un rechazo implicaría abordar un gobierno en minoría o convocar nuevas elecciones. Ambas alternativas supondrían un grave daño para la UE, en un momento en el que se necesita el fuerte liderazgo de Angela Merkel y Macron. Liderazgo necesario para aprobar unos presupuestos comunitarios que sean suficientes para hacer frente a las nuevas necesidades de defensa e interior, sin la aportación del Reino Unido. Liderazgo crítico para avanzar en la Unión Bancaria y de Capitales, constituir un Fondo Monetario Europeo y un Ministerio de Finanzas que ordene las políticas presupuestarias y financieras y permita avanzar en la gobernanza de la Unión. Aunque no se espera, un rechazo a la coalición tendría un fuerte impacto sobre los mercados financieros.

Fin de la década de bajos tipos de interés.

El factor de incertidumbre más relevante para Europa y para el mundo es que nos acercamos al final de una década de abundancia de liquidez y bajos tipos de interés. En los próximos años los bancos centrales tendrán que avanzar por un camino nunca antes transitado. Deberán dar por finalizadas las políticas monetarias no convencionales que han inundado el mundo de liquidez, para posteriormente empezar a reducir sus balances y empezar a subir los tipos de interés. La Reserva Federal de EEUU va por delante y se encuentra en la última etapa. La dificultad es extrema, ya que lo debe de hacerse suavemente, con gradualidad, de tal manera que se preserve la estabilidad financiera. Es un escenario difícil en el que la abundancia de liquidez ha generado burbujas en las bolsas, en los mercados de renta fija y en los mercados inmobiliarios. Pero la normalización no puede posponerse, a la vista de los daños colaterales de burbujas y deficiente asignación de recursos. El nuevo gobernador de la Reserva Federal, Jerome Powel, en su primera comparecencia en el Congreso de EEUU ha afirmado que ante el dinamismo de la economía y el previsible riesgo de inflación, agravado por la política fiscal expansiva de Donald Trump, va a continuar la senda iniciada por su antecesor continuando con la subida gradual de los tipos de interés. Era lo esperado. Sin embargo la dificultad de esta tarea se ha puesto de manifiesto en el mes de febrero pasado, con la mayor caída de las bolsas en un día de los últimos años y el brusco aumento de la volatilidad, como reacción a la subida de los salarios, y las expectativas de subidas más fuertes en los tipos de interés. No será fácil la tarea de los bancos centrales. Desinflar sin explotar las burbujas.

Esta próxima semana se reúne el consejo de gobierno del BCE. Se espera que anuncie con más detalle la trayectoria de la normalización de la política monetaria. Todavía no ha puesto fecha al fin de las inyecciones de liquidez mediante compra de deuda pública. Posteriormente tendrá que empezar a retirar la liquidez y adelgazar sus balances. El inicio de la subida de los tipos de interés no se espera antes del 2020. El presidente del Bundesbank está presionando para que se haga lo antes posible. Pero Mario Draghi no pierde la calma, la inflación se resiste alcanzar el objetivo del 2%. Este mes ha descendido una décima hasta el 1,2%. Pero el tiempo se acaba y los riesgos de inestabilidad financiera aumentan. Lo que ocurre esta semana en Italia, en Alemania y en el Reino Unido y su impacto sobre el euro y sobre los mercados financieros serán elementos a tener en cuenta para determinar el momento y la velocidad de la gran marcha del BCE hacia la normalización de la política monetaria. Lo tiene que hacer con habilidad y prudencia, sin explotar las burbujas, y sin dañar el crecimiento y la creación de empleo de la Unión Europea. Una misión casi imposible.

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