Nubes negras en el agro bajo abrigo

  • El agricultor cobra hoy la mitad por producto que en 1975 y la caída de precios se agudiza con la crisis · Se calcula que la deuda acumulada puede llegar a 3.000 millones, con el 30% de las explotaciones anticuadas

La pujanza de la agricultura de invernadero en Almería no admite dudas. Según el último informe de la Fundación Cajamar, con una base de sólo 26.000 hectáreas exporta por valor de 1.594 millones de euros, el 63,2% de la producción. En lo social, el 27% de la población activa (100.000 de 370.000, en números redondos) trabaja directa o indirectamente en este sector.

Este motor económico está hoy en riesgo. Como afirma Francisco Góngora, presidente de Hortyfruta, la interprofesional que agrupa a todo el sector, "la sostenibilidad a medio plazo es más que incierta". ¿Por qué? Como se observa en el gráfico adjunto, los precios en términos reales, sin el efecto de la inflación, han ido en descenso en los últimos años, con una aceleración más acusada a partir de 2005. El año pasado, el valor medio de la cosecha se redujo un 7%, con desplomes en cultivos claves como el tomate (-24,2%) y el calabacín (-42,4%). En la serie histórica, hoy un agricultor cobra casi la mitad por kilo de producto de lo que percibía en 1975.

Si el sector ha podido sobrevivir e incluso crecer ha sido gracias al espectacular incremento de la productividad, hoy situada en 61,4 toneladas por hectárea. Pero esto ya no es suficiente. "Las mejoras de rendimientos ya no compensan las reducciones de las cotizaciones medias", se afirma en el informe de la campaña 2010/11 de la Fundación Cajamar. De hecho, muchos agricultores están reconvirtiendo créditos de campaña en deuda a largo plazo, y están teniendo muchas dificultades para pagar a los proveedores de insumos, con riesgo evidente de cierre de explotaciones. COAG calcula que la deuda total del sector se sitúa entre 2.700 y 3.000 millones de euros, con el 30% de las explotaciones anticuadas y sin margen para acometer fuertes inversiones.

La situación se está agravando aún más en este inicio de campaña, con nuevos descensos en las cotizaciones que han llevado a las organizaciones agrarias a poner el grito en el cielo. Hay factores coyunturales que influyen, como que las bondades del clima han elevado la producción en Europa por encima hasta en un 20% respecto al año pasado. O una atonía del consumo que en los años de crisis ha evolucionado a la baja y aún hoy lo sigue haciendo

Asaja, COAG y UPA no ven suficientes estas causas. Creen que la distribución alimentaria, y señalan especialmente a la que tiene firma alemana, está pactando para presionar las cotizaciones a la baja. Según la tesis de COAG, Alemania es ya el gran almacén europeo de frutas y hortalizas y es desde allí desde donde se redistribuye gran parte de la producción al resto de Europa. "Te ofrecen un contrato de abastecimiento con el objetivo de que los surtas todo el año, pero sin precio, eso lo van poniendo ellos a su antojo", afirma Andrés Góngra, de COAG. La técnica es buscar agricultores individuales "para romper la únidad de acción" y así arrastrar a todos a precios a la baja. Son, según COAG, las tiendas discount las que están abanderando está práctica, que tiende, además, a eliminar en lo posible las referencias sobre el origen del producto.

Las tres asociaciones de la distribución (Anged, Aces y Asedas) respondieron con un comunicado conjunto en el que niegan pacto alguno y advierten de que la distribución sólo controla el 25% del mercado. El resto va a la industria o al canal tradicional. Las fuentes del sector consultadas creen que las organizaciones agrarias buscan, además de llamar la atención del consumidor, justificarse ante sos propios asociados. "Con quien mejor trabajamos es con cooperativas de una dimensión grande: ésos son nuestros proveedores y ésos no se han quejado", afirma Aurelio del Pino, gerente de Aces, que agrupa a Eroski, DIA y Lidl. Asedas, con Mercadona, Dinosol o Covirán, afirma que ellos sí están interesados "en acuerdos a medio plazo para garantizar la estabilidad de los precios en origen", afirma Ignacio García Magarzo, su director general.

Para eso, dice, hace falta que los productores se agrupen. Andrés Góngora, afirma que la estrategia de los compradores, salvo excepciones (menciona a Mercadona) es la de dividir. Y esgrime como argumento que a pesar de los importantes procesos de fusión de los últimos años (Mugiverde, Unica Group) el número de comercializadoras se ha doblado y ha pasado de 96 a 206 en una década. Ello se ha debido, entre otras cosas, a que muchos agentes comerciales que se han quedado sin trabajo con las grandes fusiones han decidido actuar por su cuenta, lo que, paradójicamente, ha atomizado más al sector.

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