Paradela, la visión global del negocio

  • De trato exquisito, procura siempre hacer las cosas con estilo

El nuevo responsable de la estrategia europea de Heineken es un sevillano de la quinta del 67 con hondo arraigo en la ciudad. Jorge Paradela es la demostración palmaria de que se puede vivir la ciudad en sus costumbres más profundas y ejercer al mismo tiempo una profesión de alta dirección sin fronteras. Simboliza la alianza perfecta entre la Sevilla de siempre y la que se proyecta al exterior a través de sus marcas históricas, caso de Cruzcampo, y de sus vecinos emprendedores o con un perfil netamente ejecutivo. Paradela es un veterano nazareno del Silencio que ha tenido despacho profesional en Irlanda y que desde 2013 ejerce de director de relaciones institucionales de Heineken España, un objetivo que ahora se amplía a toda la Unión Europea.

De trato exquisito, con la sonrisa por delante, un estilo clásico en el vestir y una mirada escrutadora, sabe interpretar a la perfección las claves locales sin perder la 'cobertura' fuera de España. Cuando algo no le gusta, es de los que no se lo guarda, pero procura decirlo sin herir. Estilo se llama.

Fue estudiante de la Universidad de Sevilla y formó parte de los jóvenes que trabajaron en la Expo'92. En Heineken ha hecho casi de todo, por lo que tiene esa visión global del negocio que permite trabajar con una idea ajustada de los diferentes departamentos de la compañía y del mercado al que se dirigen sus productos. Sus primeros cometidos estuvieron en el equipo de Márketing, después pasó por los de Innovación, Negocios, Comercial y Ventas. Su vínculo inicial fue con Cruzcampo, posteriormente con Guinnes y después con Heineken. Lo suyo en la empresa es como lo que se decía de Paco Ojeda en el toreo: unos vienen y otros van, Paradela siempre está.

Este alto directivo siempre ha defendido que Andalucía es una de las regiones comerciales más importantes para el grupo Heineken en Europa. La fuerza de la marca Cruzcampo y la cuota de mercado son de una fuerza a prueba de cambios de titularidad empresarial, de crisis económicas y de la aparición de nuevos competidores que apostaron todo al low cost del cubo cargado de botellines en aquellos años de la prima de riesgo por las nubes.

Siempre ha negado que la cerveza sea causa de sobrepeso. Tiene una proclama muy singular: "Gambrinus es un modelo de vida activa y saludable". Gambrinus, símbolo oficial de la empresa desde 1926, está en la memoria colectiva de varios generaciones de sevillanos y andaluces. De su experiencia en Irlanda recuerda que la mayoría de sus vecinos no estaban metidos en kilos. A Paradela le encanta que la cerveza sea incluida en la dieta mediterránea. Ha conseguido potenciar que la firma tenga un público joven sin que la cerveza forme parte de la 'botellona'. Lleva a gala no haber cerrado ningún año económico en negativo, ni siquiera en los períodos más negros de la crisis, cuando el consumó no decayó, tan sólo se desplazó del bar a casa.

Paradela es de esos tipos que emite energía positiva, ejerce de aficionado al fútbol como reconocido sevillista, es usuario de redes sociales, viajero, vecino del Porvenir, está casado con una profesora universitaria y es padre de dos hijos. Trata de convencer a quien se sigue cuestionando sobre el supuesto cambio de sabor de la Cruzcampo que la cerveza se sigue elaborando con levadura de la misma cepa que en 1904. A este ejecutivo risueño le gusta la cerveza tirada de un solo golpe y con el oficio propio del buen camarero. Está alejado del perfil del sevillano agradaor. Encaja en el tipo de ciudadano serio en el mejor sentido del término. Por mucho que ahora mire a Europa, seguirá de presidente de la Fundación Cruzcampo, ese poderoso tentáculo de penetración en la sociedad local. Así se asegura una presencia certera en su base preferida de operaciones: Sevilla.

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