El magnate filipino Lucio Tan aterriza en Bodegas Garvey

  • Asian Alcohol Corporation llega a un acuerdo para la compra por una cantidad entre 20 y 25 millones

La venta de Bodegas Garvey es cuestión de horas o de días, los que tarde el administrador concursal en volver de viaje para firmar la operación con la que se pondrá fin a cinco largos años del proceso antes conocido como suspensión de pagos. El comprador de la bodeguera jerezana es el magnate filipino Lucio Tan (no confundirlo con el multimillonario asiático Andrew L. Tan, propietario Bodegas Fundador desde hace unos meses).

Representantes de Asian Alcohol Corporation, el grupo filipino que regenta Lucio Tan y que tiene por buque insignia el ron Tanduay, están en Jerez para cerrar la compra de Complejo Bodeguero Bellavista y Zoilo Ruiz-Mateos (Garvey), últimas bodegas de la antigua Nueva Rumasa que la familia Ruiz-Mateos vendió al liquidador de Marsans Ángel de Cabo, al que la autoridad judicial retiró las facultades de administración y disposición del patrimonio para evitar el levantamiento de bienes.

Fuentes conocedoras de la negociación indicaron a este periódico que la operación está casi cerrada, a falta de la firma, que se habría visto demorada por la ausencia del administrador concursal. La oferta presentada por la unidad productiva oscila entre los 20 y los 25 millones de euros, tras una ardua negociación.

El plan de liquidación contempla la venta conjunta de Complejo Bodeguero Bellavista y Zoilo Ruiz-Mateos, así como la viña Cerroviejo. La operación comprende las instalaciones bodegueras y los terrenos, en manos del holding Promontoria, vinculado al Santander, tras su ejecución hipotecaria, las existencias, bajo gestión de la administración concursal, y las principales marcas de vinos y brandies de Jerez que comercializa Garvey -la gama del fino San Patricio, Espléndido, Conde de Garvey...-, adquiridas por un directivo de la bodega en pleno proceso concursal.

Los administradores de los concursos de acreedores de Complejo Bellavista y Zoilo Ruiz-Mateos propiciaron un acuerdo previo entre las partes interesadas para la venta de las bodegas como unidad productiva. Dicho acuerdo establece la subrogación de al menos 25 trabajadores de las plantillas.

El sector da por hecha la operación, que se considera la mejor salida posible para la continuidad de la actividad bodeguera en dos de las firmas históricas del antiguo holding de la abeja, que acumulaban un pasivo de más de 210 millones de euros cuando se declaró el concurso hace ya cinco años.

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