Cápsulas de demagogia digeridas en segundos

  • Las formaciones se replican con piezas publicitarias para colocar a su vez en las redes y tertulias políticas.

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LAS redes sociales, que tiene un punto de combustión bastante bajo, se encienden con la más mínima susceptibilidad. En esta campaña parecen hervir a desgana, entre la mansedumbre confundida con la moderación y una apatía imperante por puro escepticismo. Y sin embargo, la campaña se mueve. Todo está oído y por eso la imagen tiene que ser al menos nueva. Nada más digerible que las cápsulas de menos de un minuto, planchadas en youtube.

A una semana de que las urnas abran sus bocas llega la definitiva cuenta atrás inaugurada con sendos vídeos de los principales partidos, donde se resumen los ases y se esconden el resto de las cartas. Vídeos para orear por las redes y sobre todo colocar en lugar preferente en las tertulias televisivas, para que así haya motivo para hablar de ellos.

Junto a la preocupación desde el Reino Unido las ediciones más recientes de Al rojo vivo o Las mañanas de Cuatro han debatido sobre los últimos spots de la campaña. Hasta Marhuenda ha tenido que rendirse que el soporte, más que el mensaje, del vídeo de Unidos Podemos  gana en esta meta volante audiovisual. A cambio García Ferreras piropeaba este viernes la eficacia del vídeo de la abuela del PP y la niña de Rajoy convertida en nieta sensata. "La pinza, la pinza", bromeaba Ferreras, mientras se reía  y reía, para suspicacia socialista. 

Los vídeos electorales son la demagogia pasada por el marketing y Unidos Podemos tiene toda la experiencia para trasladar su esencias a unos segundos. La promoción morada escenifica la personificación de su nombre. Pablo Iglesias, omnipresente, omnipotente como un pantocrátor de pueblo,  relata a la argentina sobre las sillas y sillones de l a justicia, la política  y la economía. Incluso reserva colleja para Felipe González. Es un  muestrario de sillas digno de un muestrario de Ikea, con comparaciones bien tramposas en especialidades de la demagogia podemista como la educación o los desahucios.  El PSOE, herido por su izquierda, se lo toma por la telecomedia y precisamente toma la idea del catálogo sueco, y dar un mordisco moral a la competencia, para presentar a una pareja enfrascada en la imposibilidad de montrar unos muebles literales de la alegoría de Unidos Podemos. Un desastre de bricolaje, con sombrilla de Homer Simpson, muy reconocible por los espectadores. Desarrollo con guasa y estética de La que se avecina, estilo publicitario de principios de este siglo, que se remata con el mensaje de la regeneración. Entre un mueble bar carcomido y un set montado con improvisación y chapucería, nada mejor que la experiencia socialista.

Experiencia: la seguridad ante el miedo de lo incierto,  que es el fundamento del vídeo del PP,  el de esa nieta que admite que aunque su abuela sea "esté mayor" a sus casi  70, está legimitada para darle lecciones. Es su inspiración. Será mayor, pero sabe lo que hace, vienen a pontificar en off los populares, defendiendo a su tesoro generacional.

Y Ciudadanos lleva meses intentando hacerse notar dentro de un mensaje de moderación, apertura y cordura. También apelan al humor,   a la sutilidad, y tiran también de la experiencia. De la interpretación de Toni Cantó. Con la textura en blanco y negro de los anuncios del Banco Sabadell,  se presenta el ex diputado magenta dispuesto a someterse al polígrafo. No tiene nada que ocultar: son transparentes en su actitud y sus promesas. Gente de fiar.

A una semana los cuatro partidos principales se la juegan en espíritu de intermedio, pillando desprevenida la reflexión del votante.

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