Chuches, alcachofas y dobles

  • Las caminatas de Rajoy, la belleza de Albert Rivera, los 'cazafantasmas' de Iglesias y el problema de Sánchez con las ramas: ésta es la campaña.

La campaña electoral tocó a su fin en un explosivo día de San Juan, con la traca final por el Brexit, el desplome de las bolsas, la escalada de la prima de riesgo y la incertidumbre política y económica, aunque entre medias ha habido tiempo para risas, malentendidos y meteduras de pata. En estos quince días hemos descubierto que el precio de "las chuches" preocupa a los niños, que Mariano Rajoy es el Usain Bolt del "caminar rápido" o que Pedro Sánchez se lleva regular con las ramas bajas de los árboles. Inconvenientes de sus 1,90 metros.

Mariano Rajoy debe seguir a rajatabla la máxima de que correr es de cobardes, así que lo suyo es un trote a medio gas sin castigo para las rodillas. Le da lo mismo que sea la playa de Torrevieja, la ribera del Guadiana en Badajoz o un campo de alcachofas en Tudela; el caso es andar y seguir adelante como hace su gobierno, rondando ya los 200 días en funciones y subiendo.

Entre paseo y paseo con las primeras luces del alba, el líder del PP se reencontró en Molina de Segura con su "miniyo", Pablo, el niño que le imitó en un programa de televisión y al que Rajoy prometió medio en broma hacer algo para bajar el precio desorbitado de las chuches. Aprobado y con nota el que se llevó el presidente del Gobierno con su pronóstico del 3-0 de España frente a Turquía. Peor le fue con Croacia, donde vaticinó un 1-0 y acabó en 2-1 a favor de los balcánicos. Confía en atinar mejor el domingo.

El socialista Pedro Sánchez, que ha afrontado la campaña ahogado en la "pinza" de Podemos y el PP, se ha volcado buscando el voto casa por casa y "a pecho descubierto". "Llevo esperando toda la mañana y pensaba que no ibas a venir", le confesó una vecina al abrir la puerta de su hogar, en lo que se suponía que era un puerta a puerta improvisado. Tampoco le salió demasiado bien uno de esos vídeos en primera persona en los que uno se graba a sí mismo en los escenarios más variopintos o peligrosos. Hay quien se juega la vida por salir guapo al borde del precipicio, y Sánchez, aunque no ha llegado a tanto, se llevó un buen coscorrón con la rama de un árbol cuando grababa uno de sus vídeos de regreso a Ferraz después de participar en el debate a cuatro. Más pendiente de la cámara que de mirar a su alrededor, la cabeza del candidato socialista fue directa a la rama, aunque se lo tomó con humor: "Estas cosas pasan en directo...".

Pablo Iglesias no es mucho de pasear por los pueblos, besar bebés, comer helados o jugar al dominó como otros candidatos. Lo suyo son los platós y los mítines al uso y se ha empleado a fondo en esta campaña. Ejemplo de esa nueva forma de hacer política es el original programa electoral de Unidos Podemos. Una copia del catálogo de Ikea, que incluso se vende en los kioscos. No se venden, sino que se regalan, las sombrillas en los mítines de Podemos para que los asistentes puedan protegerse del intenso sol veraniego de estos días. Para amenizar la espera, los líderes de la coalición siempre suben al escenario con músicas evocadoras y ochenteras, desde la banda sonora de la película Cazafantasmas o de la serie El Equipo A hasta la música de los dibujos futboleros de Oliver y Benji, muy apropiada en plena Eurocopa.

Mucha polvareda levantó también ese viaje en coche de la jefa de gabinete de Iglesias, Irene Montero, con el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, y del que nos enteramos.

A Rivera le ha salido esta campaña un álter ego en Logroño, el dueño de uno de los bares de la famosa calle Laurel, que esta semana ha sentado en su mesa al líder de Ciudadanos y unos días antes a Rajoy. El replicante de Rivera le robó unos "minutines" a Rajoy para soltarle de sopetón que con toda la corrupción que tiene a sus espaldas se tenía que marchar a su casa. Y el presidente del Gobierno le contestó lo que le hubiera contestado a Rivera: que su lista fue la más votada y que, si vuelve a ganar, tiene toda la legitimidad para seguir en el puesto. Pero el replicante Adolfo, machacón como el líder de Ciudadanos, le contestó que, por eso mismo, si gana otra vez, podría irse "por la puerta grande como los buenos toreros". Aunque más que admiradores masculinos, Rivera ha causado sensación entre mujeres de todas las edades que allá por donde iba le han gritado "guapo, guapo", aunque algunas han ido bastante más lejos. Fue el caso de dos veinteañeras que se le acercaron y sin pestañear le ofrecieron un pacto que ningún "centrista" podría dejar escapar: "Hola Albert, queríamos decirte que estamos interesadas en ti, en todos los sentidos".

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