Rajoy se afana en que el voto del centroderecha no se desvíe a C's

  • El candidato del PP advierte que la dispersión de ese electorado sólo beneficiará a los "extremistas y radicales" que quieren imponer en España el "modelo de Venezuela".

Nunca otro país que no fuera el propio fue tan mencionado en una campaña electoral -en dos, hay que tener en cuenta la del 20-D- como lo está siendo en ésta. Ese país es Venezuela. El presidente en funciones, Mariano Rajoy, dispuesto a seguir como inquilino de La Moncloa, echó ayer mano por enésima vez de su advertencia. A su juicio los españoles corren un riesgo muy grave: pasarlas como las están pasando los venezolanos si Podemos se instala en el Gobierno.

A una semana justa de la cita en las urnas, Rajoy optó ayer por el cuerpo a cuerpo contra la formación que lidera Pablo Iglesias, que para los populares trae la sombra del chavismo. El presidente se ha decantado por la lucha entre los dos polos. Esa en la que, como una injerencia, ha entrado el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. No está dispuesto a quedarse fuera del foco. Y apuesta fuerte: lo dice en una entrevista a este periódico. "Descartamos a Podemos y sólo dialogaremos con el PP sin Rajoy" (páginas 8 y 9).

No habrá sintonía, entonces, si el político catalán mantiene su palabra. Si se tienen como sinceras las demostraciones de adhesión de los principales dirigentes del PP a su jefe tras el órdago de Rivera, Rajoy no es una moneda de cambio. El catalán ha sembrado la indignación entre las filas populares.

Además, el candidato del PP se mostró ayer contundente. Orilló a Rivera y descargó toda su munición contra el partido que puede instalar en españa "un modelo como el de Venezuela". Por eso otorga una trascendencia histórica a la fecha del próximo domingo. "Son las elecciones más importantes que se han celebrado en España desde 1977", proclamó ayer en Las Palmas de Gran Canaria. Y de nuevo toda la culpa para el PSOE, para su "irresponsabilidad" por no "apuntarse" a "posiciones moderadas". Eso lo empujará a la tercera plaza, sostiene Rajoy, atento a las encuestas que "dicen que el PP va a ser el primero y Podemos segundo". Por eso, para frenar y neutralizar al que considera su adversario con más posibilidades, el candidato del PP llamó de nuevo a concentrar el voto de centro-derecha en su partido, porque "dividir el voto da menos escaños" y entonces los "beneficiados son los radicales y los extremistas". Fue un mensaje claro y directo contra el desvío de papeletas al partido de Rivera.

Éste, como también hizo Podemos -pero sin Iglesias- aterrizó ayer en Andalucía. Sevilla fue la elegida por los naranjas y los morados para hacer campaña.

Con Íñigo Errejón al frente, Podemos repitió su mensaje con un destinatario muy claro: el PSOE. Éste se equivoca cuando arremete contra el partido emergente que encara la recta final de la campaña encaramado en la cresta de la ola. En una semana se comprobará si se levantará como el tsunami que pronostican los sondeos una vez que empiece el recuento de papeletas o se queda en marejada.

Sabedores de que la crecida no será suficiente, Errejón volvió ayer a requerir la ayuda de los socialistas para volcar la nave de Rajoy y los suyos. Y estando en la capital andaluza se dirigió muy concretamente a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, a la que conminó a entender que la "verdadera defensa" de Andalucía pasa por "sacar al PP" del Gobierno "y conformar otro sin él: no se pueden hacer las dos cosas a la vez".

Entretanto, el candidato de los socialistas a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, reivindicó desde Valencia "el poder del voto" y avisó de que sólo "un PSOE fuerte" hará que quienes rechazaron su investidura el pasado mes de marzo, tengan que decir que sí después del 26-J.

"El socialismo no es resignación, es lucha, a nosotros nadie nos ha regalado nada, y lo vamos a demostrar llenando de puños y rosas las urnas el próximo 26 de junio", proclamó Sánchez ante los 4.000 militantes y simpatizantes que participaron en la Fiesta de la Rosa organizada por los socialistas valencianos, en el mitin más multitudinario del partido en lo que va de campaña.

Sánchez, que optó por no hacer ninguna mención a las encuestas que mantienen al PSOE en el tercer lugar, por detrás de Podemos, volvió a hacer un llamamiento a la movilización y se mostró convencido de que los socialistas van a responder el día de las elecciones. "Está muy cerca poner punto y final al gobierno de Rajoy, está muy cerca", sentenció.

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