Sánchez reta a los barones y no descarta sus opciones

  • Los presidentes autonómicos Guillermo Fernández Vara y Susana Díaz fueron rápidos en exigir al candidato socialista a la Presidencia que "pase a la oposición" porque es lo que "los ciudadanos han votado".

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Pedro Sánchez perdió 120.000 votos y cinco escaños respecto a diciembre de 2015. Encadenó los dos peores resultados electorales del PSOE en unas generales, pero se sintió aliviado al comprobar que Unidos Podemos y su actual archienemigo Pablo Iglesias se quedaban muy atrás. Ahí vio el pasado domingo su tabla de salvación, su oportunidad para seguir liderando al PSOE y contener a los críticos. Pero los presidentes autonómicos Guillermo Fernández Vara y Susana Díaz le devolvieron a la realidad rápidamente en la mañana de ayer.

La resaca de asimilación de los duros resultados se le hizo más cuesta arriba a Pedro Sánchez cuando Susana Díaz incidió tras la Ejecutiva Regional del PSOE-A en la necesidad de reconstruir "un proyecto auténticamente atractivo". La presidenta de la Junta descartó desde el inicio que Sánchez sueñe con presidir el país u optar a un acercamiento con Podemos que facilite un gobierno de cambio, como tantas veces ha reclamado el candidato socialista a la Presidencia. Díaz insistió en que el PSOE tiene que recuperar la "credibilidad suficiente desde la oposición en la que los ciudadanos nos han situado para ser ese proyecto de gobierno que recupere la confianza de españoles". Para Díaz ese proyecto tiene que estar "alejado del inmovilismo y de las políticas regresivas de la derecha", pero sobre todo y "con claridad del aventurismo y el populismo".

El secretario general del PSOE de Extremadura y presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, también fue raudo en mandar un mensaje a Sánchez para que deje a Mariano Rajoy "formar gobierno".

Fernández Vara también fue tajante en designar un papel al PSOE alejado de la posibilidad de gobernar: "La gente ha dicho el PSOE a la oposición, y el PSOE se va a la oposición, al igual que una mayoría de españoles ha dicho que quiere que Rajoy sea su presidente, y los demás no lo pueden obstaculizar".

Desde Ferraz intentaron restar importancia a estas declaraciones de dos dirigentes socialistas con responsabilidad de gobierno. Los responsables a nivel nacional quisieron dejar todo abierto y anunciaron que definirán su política de pactos en el Comité Federal que se reunirá el próximo 9 de julio e intentaron alejar la sensación de fracaso que llegaba a la capital desde otras zonas del país.

La dirección del PSOE sólo admitió ayer que el gobierno de cambio estaba más lejos que después de las elecciones de diciembre, ya que el PP logró 14 escaños más, mientras que el PSOE perdió cinco. Pero también recalcaron su intención de seguir poniéndoselo difícil al PP y descartaron una posible abstención si Mariano Rajoy pasa por una sesión de investidura.

El portavoz del Comité Electoral de los socialistas, Antonio Hernando, fue el encargado de resumir el sentir general de Pedro Sánchez y sus personas de confianza tras la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal que se celebró en la mañana de ayer para analizar los resultados obtenidos a puerta cerrada.

En dicho encuentro, Sánchez reiteró que no respaldará a Rajoy ni por activa ni por pasiva e insistió en que el PSOE sigue siendo una alternativa a las políticas del PP. Eso sí, la dirección estuvo de acuerdo en que Rajoy es quien debe dar los primeros pasos para formar gobierno al haber ganado las elecciones.

El portavoz socialista reconoció cierta insatisfacción con los resultados cosechados, pero destacó que mantenerse como primera fuerza de la izquierda, a pesar de los pronósticos y las dificultades presentadas durante la pasada campaña electoral, han hecho el trago menos amargo. "Se han debilitado las fuerzas del cambio y eso aleja el cambio evidentemente", explicó Hernando, quien criticó que el partido morado "tuvo la oportunidad" de apoyar a un presidente socialista, pero "decidió darle una segunda oportunidad a Rajoy".

El dirigente socialista fue irónico al apuntar que el PP debía "estar muy agradecido" a sus siete millones de votantes, pero también a Pablo Iglesias. Los socialistas no quieren plantear con claridad qué paso darán si Rajoy fracasa en su intento de ser presidente. "A partir de ahora, es a Rajoy a quien le corresponde la iniciativa y tendría que empezar a despejar algunas claves o hipótesis que ayer no hizo. Vamos a agotar todas las hipótesis del PP y después veremos".

Rechazado una vez más la posibilidad de una gran coalición con el PP y Ciudadanos, el portavoz del PSOE indicó que le "extraña que el PP se vaya a hacer una lobotomía ideológica para poder coincidir con el PSOE".

Hernando no quiso valorar la posibilidad de que el diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo, quien se presentó en coalición con el PSOE, al igual que el pasado 20-D, pueda ser el diputado que haga llegar al PP a la mayoría absoluta, en el hipotético caso de que ya hubiera logrado cerrar acuerdos con Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria.

El dirigente socialista insistió en que el PSOE tiene "una coalición con Nueva Canarias que supone una serie de responsabilidades por parte de ambas partes que esperamos que se cumplan".

Hernando también criticó el papel de las encuestas en "la corriente de opinión absolutamente mayoritaria a favor de que el PSOE iba a ser la tercera fuerza política", quien en su opinión complicó enormemente la posibilidades de su partido. Así, emplazó a las empresas demoscópicas a "hacer una reflexión" por crear "auténticas burbujas".

Según Hernando, la ejecutiva socialista ha destacado "el magnífico trabajo" desempeñado por Pedro Sánchez durante la campaña. Aunque también hubo espacio para la autocrítica. "Habrá muchas cosas que haya que mejorar dentro del PSOE y, en este sentido, hacer la autocrítica necesaria porque estos resultados no son los que deseábamos ni los que esperábamos a pesar de ser la primera fuerza de la izquierda", dijo Hernando.

El portavoz socialista también confirmó que el congreso ordinario que tenía que haberse celebrado en febrero no se celebrará hasta que se forme un gobierno "porque es lo que de verdad importa ahora mismo a los españoles".

El PSOE naufraga en las grandes ciudades al igual que en las pasadas elecciones 

El PSOE volvió a obtener un resultado negativo en las principales capitales de provincia y en otros grandes municipios, donde no logró ser primera fuerza en ninguna de ellas, aunque experimentó una leve mejoría en algunas como Madrid, Valencia y Zaragoza. El desplome en los grandes núcleos urbanos se acentúo en las elecciones municipales y autonómicas celebradas hace un año, y prosiguió el pasado 20 de diciembre, cuando se dejaron cerca de medio millón de votos respecto a 2011 debido al empuje de Podemos. En los comicios del pasado domingo, la mejoría fue leve, pero insuficiente, puesto que, de las quince capitales de provincia más pobladas, el PSOE no fue primera fuerza en ninguna y en varias de ellas fue tercera por detrás de PP y Podemos. En Madrid es donde el resultado fue más positivo, puesto que sumó 23.000 votos más -de 306.862 a 329.923- y pasó a ser tercera fuerza, desbancando a Ciudadanos. Lo mismo ocurre en Valencia, donde los socialistas desplazaron a C's del tercer puesto al incrementar unos 7.000 votos. En Zaragoza, el PSOE ganó unos 6.000 votos y pasó al segundo lugar por detrás del PP, desplazando a Podemos. También hubo un ligero avance en Málaga, Murcia, Palma, Las Palmas y Bilbao, donde los socialistas siguen cuartos por detrás de PNV, Podemos y PP, además de en Alicante, Valladolid, Vitoria y A Coruña. Aunque con una variación también pequeña, el PSOE retrocedió respecto al 20 de diciembre en Barcelona, donde logro un millar de votos menos; en Sevilla, con una pérdida de algo más de 2.000 papeletas, y en Córdoba. 

En los municipios con más habitantes que no son capitales de provincia y en los que gobierna el PSOE, la tónica fue similar. En sus dos grandes bastiones en Barcelona, Hospitalet d'Llobregat y Santa Coloma de Gramanet, los socialistas han bajaron en torno a un punto y volvió a quedar por detrás En Comú Podem. Lo mismo ocurrió en Madrid, donde experimentaron un mínimo avance en sus principales feudos: Móstoles, Alcalá de Henares y Getafe, mientras que en Fuenlabrada el retroceso fue únicamente de unos 900 votos. 

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