Sevilla arrincona a Rajoy

  • El ex ministro socialista plantea que gobierne quien más escaños sume y sin bloqueos Albert Rivera insiste en que no se ve apoyando a un Gobierno dirigido por Rajoy Dudas sobre el efecto que tendría el 'Brexit' a tres días de las elecciones

VIRGILIO lo habría expresado mejor, pero la emoción que Mariano Rajoy sintió ayer sobre un campo de alcachofas de Tudela es el mismo sentimiento que el poeta latino expresó en sus Geórgicas, el campo en el origen de la cultura. Virgilio también supo del poder, vivió de las subvenciones de Mecenas y fue el intelectual de Augusto, el gran beneficiario del asesinato de César aunque estuviera muy lejos de la traición. Javier Arenas, colaborador y amigo de Rajoy, y Pablo Casado, uno de los jóvenes del PP, salieron ayer en defensa del dirigente popular para negar que su partido llegue a plantearse siquiera su sustitución en caso de que Ciudadanos la fuerce. "Están obsesionados con Rajoy, pero están a años luz", explicó Arenas. El ex ministro socialista Jordi Sevilla propuso ayer que gobierne el candidato que mayor apoyo parlamentario consiga para evitar unas terceras elecciones. Es, pero explicado mejor, lo que ya sugirió Felipe González, que ninguno de los grandes, PP o PSOE, bloquee al Gobierno del contrario si es mayoritario, aunque no consiga los escaños suficientes. En el caso del 20 de diciembre, habría gobernado Pedro Sánchez con Rivera porque su mayoría era de 131 escaños, ocho más que el PP. Claro, que eso sirve para desbloquear la investidura, porque difícilmente se puede gobernar así sobre un Congreso de 350 diputados.

Lo cierto es que Albert Rivera sigue sin aceptar que sus votos vayan a parar a un Gobierno presidido de Rajoy. Esto ya era así antes de las elecciones del 20 de diciembre, pero la negativa de Rajoy al Rey, el bloqueo a sumarse al acuerdo de PSOE y Ciudadanos y los últimos casos de corrupción de Valencia le han alejado, definitivamente, de este presidente. No lo apoyará, aunque niegue que eso sea un veto. "¿Ustedes me ven dando una rueda de prensa para defender a Rita Barberá?", se preguntó de modo retórico ayer en Madrid el candidato de los naranjas.

La fórmula de Jordi Sevilla, que lanzó a través de redes sociales y que es aceptada por Ferraz, es que se deje gobernar al candidato que más apoyos sume junto a otros partidos en el Congreso. "Si no hay mayorías -explica Sevilla-, debería dejarse gobernar al candidato que mayor apoyo parlamentario consiga". Esto valdría también para el PP si fuese capaz de aliarse con Ciudadanos, pero Rivera parece dispuesto a desalojar a Rajoy y, de momento, en el PP nada se mueve en su contra. Como Pedro Sánchez no va a prestar sus escaños a Pablo Iglesias, es seguro que el que más apoyos pudiera obtener es el socialista, de ahí la propuesta, nada inocente, de Jordi Sevilla.

Los socialistas creen ahora, después del mazazo del CIS, que es posible evitar el sorpasso de Podemos. Han notado, y esto no se sustenta en una evidencia científica, que los morados provocan un fuerte rechazo entre sus votantes y bastante incertidumbre sobre el futuro. No es casual, por ejemplo, que Susana Díaz haya sido la primera en alertar sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit, todo lo que sean políticas populistas de corte antieuropeo es asimilable a Podemos. Ningún partido ha calculado qué podría ocurrir si el jueves antes del domingo de las elecciones, los británicos votan por dejar a la Unión Europea un poco más sola. Si se acude a ciertos principios básicos de psicología social, en situaciones de miedo la mayor parte de la opinión pública acude a lo conocido, a los seguro, al no cambio.

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