Al calor de la fiesta de la democracia

  • La jornada dominical deja estampas de verano en contraposición a lo visto en los comicios de diciembre Las mesas se constituyen con normalidad y la jornada transcurre sin problemas

EL calor era inevitable, quizá por eso en la primera contabilización la participación subió más de cinco puntos en Córdoba con respecto a los comicios de diciembre. Antes de las 14:00, ya habían votado en la provincia un 41,48% de los electores, los 35 grados no se perdonan. En los colegios electorales el outfit del momento fueron el bikini asomando por el cuello de la camiseta, el bañador y las chanclas; de la fiesta de la democracia, a la piscina. Durante la mañana el trasiego era constante, y lo que en otros años era un goteo de personas, ayer eran colas y colas sobres en mano porque el día había que aprovecharlo. El calor, por lo tanto, fue uno de los grandes protagonistas de estas elecciones en contraposición a las bajas temperaturas del 20 de diciembre. Parece que en algunos aspectos sí han cambiado las cosas.

Las mesas se constituyeron con total normalidad y sin ninguna incidencia a destacar. Las más de 900 mesas dispuestas a lo largo de la provincia vivieron así un día grande, donde el ensueño de la alta participación registrada hasta el mediodía fue disipándose a medida que se acercaba la tarde. Ya se sabe que junio en Córdoba no es algo para tomarse a la ligera y todas esas largas colas que ocuparon los colegios electorales cuando el fresquito de la mañana era más que agradecido se hicieron cada vez más pequeñas.

Las encuestas previas ya apuntaron a que la participación podría descender, el descontento generalizado dio a entender que la poca tendencia al acuerdo de los partidos políticos iba a hacer mella en las urnas. Eso sí, la jornada electoral dejó estampas para el recuerdo, de esas que abren telediarios. Por ejemplo, lo curioso que a algunos sigue resultándole ver a una monja votar o ese padre que alza a su niño para que el menor introduzca el voto con la sonrisa en la cara.

La fe en estos casos es algo a tener en cuenta. Las creencias religiosas imperan en algunos a la hora de votar y así se dejó ver ayer en algún que otro colegio. En el Gloria Fuertes, por ejemplo, en el barrio Guadalquivir, una creyente se quedó sin ir a misa de domingo porque le tocó estar en una mesa. La mujer expresó su deseo de acudir a la eucaristía de 20:00, pero no le fue concedido. Reconoció que tuvo un "encontronazo" por esto mismo, aunque finalmente entendió que lo importante de esa hora era el recuento de los votos, y para tal encomienda hay que tener mil ojos. La señora, eso sí, escribió en el grupo de Whastapp que tiene con algunas voluntarias de la iglesia del barrio que por favor rezaran por ella, ya que por primera vez, desde hacía mucho tiempo, no podía ir a misa. El deber electoral se cobró esta vez un desencuentro en las esferas religiosas, y es que el domingo es el día del Señor y hay quien esto no lo perdona.

No fue la única anécdota, los comicios son, cada vez que se suceden, un hervidero de temas que dan para libro. Hay algunos que se repiten con asiduidad, como si la gente no aprendiera de un año para otro y se le olvidaran todos los pasos a seguir para participar en el día más grande de la democracia. Así le ocurrió a una señora que tenía que votar en el colegio Cruz de Juárez de Santa Rosa y a la que se le olvidó coger el DNI o cualquier tipo de documentación que le acreditara como tal. Ni carné de identidad, ni pasaporte, ni el permiso de conducir. La mujer preguntó que si valía con "la tarjeta del banco", algo que sólo usa ella y no se lo cuestionó sólo a un miembro de la mesa en la que tenía que votar, si no a todos los que la componían, pero no halló la respuesta que esperaba. La tarjeta de crédito, o de débito, o quizá la cartilla, no sirvieron a la vecina de Santa Rosa que tuvo que volver a casa a por algún tipo de identificación válida para ejercer su derecho al voto. Por el mismo colegio, además, se pudo ver a la alcaldesa, Isabel Ambrosio, ejerciendo su derecho al voto y llamando a la ciudadanía a participar en masa. Otra cosa que se repite cada año, cómo no, los políticos cordobeses votando en sus respectivos colegios electorales.

El despiste es una máxima que se suele dar durante estas jornadas dominicales y no solo por olvidos del DNI. En el Centro Infantil Fidiana un hombre mayor tuvo que pedir ayuda para que le marcaran las casillas de los candidatos al Senado porque no tenía la vista "muy bien". Después de un largo rato cogiendo la papeleta, metiéndola en el sobre y esperando la cola, llegó la decepción. El caballero no aparecía en las listas y es que, ya cayó algo tarde, sigue empadronado en su pueblo, Aguilar de la Frontera. El hombre no pudo disfrutar al 100% de las elecciones, aunque al menos lo intentó.

Hubo otros que sí votaron, pero con aspiración a dar una lección a los partidos. Este fue el caso de Eloy, un joven de 21 años que no se siente identificado con ninguna de las siglas que concurrieron a las elecciones. Finalmente, el cordobés tiró de humor y decidió votar nulo. Cuando el presidente y los vocales abrieron los sobres, se encontraron con cromos de Barça de principios de los 2000. Ni Monereo, ni Nieto, ni Gómez, ni Serrano. Al Senado, Oleguer Presas, y al Congreso, Santi Ezquerro. El voto de un culé desencantado.

Las historias que surgieron en torno a las urnas cayeron un tanto a medida que se acercó la tarde. A pesar de que Córdoba fue la provincia donde la participación fue más alta de toda Andalucía en el segundo conteo de votantes, a las 18:00 el dato ya había caído más de cinco puntos con respecto al 20 de diciembre. Se corroboró así la idea de que la mañana iba a ser una hora más concurrida por la valentía que suponía salir a la calle después de la hora de comer. Poco trabajo tuvieron en los colegios electorales durante la siesta, algo más cuando se fue acercando la hora del cierre.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios