"En su proyecto de ruptura, ETA ya no necesita matar"

-Usted y Javier Arenas son de los políticos que más veces han encabezado una candidatura autonómica...

-Yo creo que sí. Yo me he presentado bastantes veces. En cuatro ocasiones, cinco si sumamos las elecciones de 1980 con la UCD, aunque todavía no existía la figura del lehendakari.

-En día de elecciones, ¿qué balance hace?

-No tengo sensación de nostalgia ni de tristeza, sino de haber hecho lo que tenía que hacer.

-¿Hay vascos del Partido Popular a los que hoy les gustaría ser gallegos?

-En el País Vasco nunca ha sido fácil ser del PP.

-El 16 de octubre se cumplieron doce años del asesinato por ETA del doctor Muñoz Cariñanos en su consulta de Sevilla. ¿Cómo lo recuerda?

-Fue un atentado que nos hizo sufrir mucho. Viví las persecución de los asesinos y la colaboración de un voluntario, una persona anónima que contribuyó decisivamente para que acabáramos con la pesadilla del comando Andalucía.

-Son las primeras elecciones sin derramamiento de sangre...

-ETA no es sólo una organización terrorista, que lo es; no es sólo un grupo de vascos, que lo son. Es un proyecto de ruptura de España, de la peor historia de España. Deja de matar porque cree que ya puede lograr sus objetivos de ruptura.

-¿Artur Mas es un nuevo Ibarretxe?

-No hay que ponerle nombres ni apellidos. No son relevantes. Forma parte de un movimiento. No son partidos políticos, son movimientos nacionalistas y entre ellos hay vasos comunicantes. Hoy nos encontramos con movimientos nacionalistas en el País Vasco y Cataluña que tienen en la vanguardia el proyecto de ruptura de ETA, que pactó en Estella con el PNV, en Perpiñán con Esquerra Republicana y posteriormente con Zapatero.

-¿Volvería de concejal a un Ayuntamiento como el de San Sebastián donde gobierna Bildu?

-Yo entré de concejal para sustituir a Gregorio Ordóñez cuando lo asesinaron el 23 de enero de 1995. En las municipales de ese año encabecé la lista, fuimos los más votados, pero el acuerdo entre socialistas y nacionalistas le dio la alcaldía a Odón Elorza. Se lo agradezco, eso me permitió formar parte del Gobierno de España en 1996.

-Vino a hablar de los políticos y la Iglesia, institución que en el País Vasco no estuvo a la altura de las circunstancias evangélicas.

-Porque la crisis en el País Vasco es una crisis de conciencias. Que está también en la propia institución, y hay sacerdotes que han perdido el norte y han suscitado un proceso de secularización de gente que le da la espalda a la religión, a Dios.

-¿Quién diría hoy que a Franco le gustaba veranear en San Sebastián?

-Solía llegar el día de la Virgen del Carmen, el 16 de julio. En Cataluña también le hacían unos recibimientos espectaculares, pero la gente no lo recuerda.

-Juan Bas, en su novela Alacranes en su tinta, habla de un cocinero vasco que trabajaba para Franco e intentó envenenarlo...

-Hubo algún intento de atentado. Un descarrilamiento sin víctimas de un tren con gente que iba a San Sebastián a celebrar el 18 de julio. Un amigo, Joseba Elósegui, intentó quemarse a lo bonzo en un partido de balonmano para protestar contra el Régimen.

-¿Estuvo en el punto de mira de la ETA?

-Tuve a la Providencia conmigo. En 1980, ETA publicó un zutabe para atentar contra cargos de la UCD. Fue en agosto. En septiembre de ese año asesinaron a Ustaran, concejal de Vitoria que estaba casado con la sevillana Charo Muela. Yo iba de número uno en las listas y mataron a Juan de Dios Dobal, profesor de Derecho Procesal, y a Jaime Arrese, alcalde de Elgóibar, que iban de dos y de tres.

-¿Cómo se vive desde Europa la crisis de España?

-La crisis no es económica ni financiera solamente. En Bélgica han ganado los independentistas flamencos.

-El presidente del Gobierno lo sustituyó en 2001 como ministro del Interior...

-Aunque lo nombró Aznar, yo di el nombre de Mariano Rajoy para relevarme.

-El 1 de julio de 1997 liberan a Ortega Lara, el 16 matan a Miguel Ángel Blanco. ¿Su mes más largo?

-El 1 de julio fue el día más intenso y feliz de mi vida. Gracias a la Guardia Civil se acababa no con un secuestro, sino con un intento de chantaje al Gobierno, a la democracia, al país entero. Luego llegó la venganza de ETA por su fracaso, el asesinato a cámara lenta.

-¿Ha hablado con Ortega Lara?

-Le pedí su colaboración en un libro sobre pensamientos de Benedicto XVI.

-La vida sigue en Donosti: festival de cine, el Kursaal.

-Y yo soy de la Real Sociedad. Una vez me dijo Mario Vargas Llosa que cómo podía vivir con esa tensión. Yo tengo escolta y le dije que hacía una vida absolutamente normal. Me habló de un amigo suyo que vivía en Sarajevo siempre con la amenaza de un coche-bomba y que le decía que la única precaución que tenía que tomar era la de vestirse de mujer cada vez que entraba en un supermercado.

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