España se deja notar en Afganistán

  • Las autoridades locales y de la OTAN alaban el ímprobo trabajo de los soldados y civiles españoles en uno de los países más convulsos del mundo hasta el punto de que se ha convertido "en un ejemplo a seguir"

La estrecha colaboración con las autoridades locales y organizaciones humanitarias ha convertido la base española de Badguis en un ejemplo de reconstrucción en la complicada posguerra de Afganistán, una vez que la OTAN ha aceptado que no podrá imponer la paz por medios exclusivamente militares.

"España pone el elemento civil al mismo nivel que el militar, y las acciones de desarrollo dirigen toda la misión, en eso podemos ser quizá un modelo a seguir", explicó a Efe el coordinador de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECI) en Afganistán, Pablo Visco.

Garantizar el agua potable y construir un hospital que dará cobertura a los 20.000 habitantes de la tercera provincia más pobre del devastado territorio son los principales logros de la Unidad de Reconstrucción Provincial (PRT) de Qala-i-Naw, en la que están involucrados media docena de cooperantes apoyados por unos doscientos militares.

El resto de los 715 soldados españoles desplegados en Afganistán -según los últimos datos de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF)-trabajan en la Base de Apoyo Avanzado (FSB) de Herat.

Su trabajo fue calificado de "increíble" por el comandante supremo de la OTAN en Europa, general John Craddock, tras visitar la base situada en el noroeste del país. También el gobernador de la provincia de Qala-i-Naw, Asdraf Nasser, calificó de "excelente" dicha contribución, un calificativo que compartió el embajador español ante la OTAN, Pablo Benavides, y el representante ante el Comité Militar, almirante José María Treviño, que se sumaron al viaje.

A pesar de estar destinados en zonas relativamente pacíficas dentro de un país que ha vivido en el año que ahora termina un inportante repunte de la violencia terrorista atribuida principalmente a los talibanes, 85 soldados españoles han muerto desde que se sumaron a la operación de la OTAN en 2002, cuatro de ellos en ataques contra tropas españolas y la mayoría a causa de accidentes, como el del avión Yakolev-42, en mayo de 2003, en el que perdieron la vida 62 militares.

Además, sólo este año han muerto 34 cooperantes en Afganistán, y 76 han sido secuestrados, aunque ninguno de ellos era español.

Unas cifras que no restan esperanza en el futuro al coordinador de la AECI en el país asiático.

"Hemos demostrado que somos trabajadores duros, nos hemos ganado la confianza del pueblo y ahora tenemos suficiente capacidad y estamos lo bastante introducidos en la zona como para poder empezar a trabajar en formación e intentar expandirnos", afirma Visco.

Es el plan de su sucesor, Ignacio Álvaro, que tiene el propósito de intentar fortalecer las instituciones locales, ya que uno de los problemas de Afganistán, un país dirigido por tribus y clanes, es la falta de apoyo y respeto popular hacia las autoridades elegidas por sufragio. Ésa es una labor a "muy largo plazo", según el médico Sebastián Monzón, que se dedica a formar a sanitarios afganos para afrontar los "espantosos niveles" de mortandad local: uno de cada de cuatro niños no alcanza la pubertad y el 20 por ciento de las mujeres fallecen en el parto.

"Es como pasar de vivir en la Edad Media a la Moderna sin la transición de la Revolución Francesa y la Ilustración", dijo Monzón a modo de ejemplo.

Para hacer frente a tales retos, a los que se añade el terrorismo y la delincuencia organizada alrededor de los cultivos de opio, los 41.000 soldados desplegados en la actualidad por la ISAF "no alcanzan ni el 60 por ciento de las necesidades", según fuentes diplomáticas involucradas en estas misiones.

Con este volumen, los insurgentes talibanes no derrotarán a las fuerzas de los 38 países de la ISAF, pero éstas tampoco podrán controlar por completo el territorio ni formar al Ejército afgano, advirtieron las citadas fuentes.

También abogaron por aumentar el papel de España -que ha pasado de tener la sexta fuerza más numerosa al undécimo puesto- para así "extender y mantener el excelente nivel de desarrollo" de su misión, aunque de momento no entra en los planes del Gobierno ampliar la presencia de nuestro país en la zona.

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