Madrid y Brasilia dan el carpetazo definitivo a la crisis migratoria

  • Moratinos constata la buena marcha de los acuerdos bilaterales que se alcanzaron a primeros de abril en España para la admisión de extranjeros

Brasil es el segundo destino de América del Sur en el que se contabiliza más inversión española -unos 50.000 millones de euros al año-; ofrece buenas condiciones y garantías jurídicas a las empresas nacionales que quieren asentarse allí; es uno de los cinco países con los que España mantiene una relación estratégica -junto con Argentina, Chile, México y Colombia- y la oferta de la lengua de Cervantes es obligatoria en las escuelas. En este escenario, es fácil entender que la visita del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a la capital de la República, Brasilia, no haya tenido sobresalto alguno.

No obstante, en la agenda de la diplomacia de ambos países estaba bien presente el reciente conflicto surgido por la negación de ingreso a 20 ciudadanos brasileños en el aeropuerto de Barajas, a lo que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva respondió con la misma moneda: prohibiendo la entrada a cinco turistas españoles llegados a Salvador de Bahía.

La visita de ayer sirvió para constatar que los acuerdos alcanzados el 1 de abril en Madrid en el transcurso de una reunión consular han servido efectivamente para templar los ánimos e impulsar medidas que impidan que se reproduzcan episodios similares.

Según el ministro, el conflicto fue un hecho puntual que ya está superado, por lo que mantuvo que las relaciones entre los dos países atraviesan ahora "un buen momento tras los malentendidos consulares". Los acuerdos alcanzados en Madrid recogen distintas medidas, entre las que destacan la obligación de difundir las condiciones que tanto España como Brasil imponen para el registro de extranjeros o el destino de policías de ambas nacionalidades en las fronteras del otro para ayudar y asesorar a quienes llegan. "Hemos hecho un primer balance de la marcha de los acuerdos, y es positivo", indicó Moratinos, que se reunió con el titular de Exteriores brasileño, Celso Amorim. A juicio del Gobierno de Zapatero, el presidente de la República es "un estadista en el que se puede confiar".

Una vez superado el desagradable capítulo que ha enturbiado por un momento las relaciones entre los dos países amigos, ayer todo fueron elogios entre los respectivos jefes de la diplomacia, que perfilaron aspectos de las dos cumbres que están en el horizonte: la de la Unión Europea, América y Caribe, los días 16 y 17 de mayo en Lima, y la Iberoamericana, a finales de octubre en El Salvador.

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