Una ONG que se coloca la peineta

  • La Marimorena, de 'acciónenred', es la única caseta de libre acceso que no es de partidos, sindicatos o municipal

Cuando se repasan cuáles son las casetas de la Feria de Abril en las que el acceso es libre, uno se percata de que tienen que ver con conceptos tradicionales de lo público y de las organizaciones. Están las de los distritos (Casco Antiguo, Nervión-San Pablo, Sur-Bellavista, Triana-Los Remedios y Este y Fiestas Mayores), vinculadas a la administración municipal, y las de partidos y sindicatos (PSOE, PP, el PC con su Pecera, el PA que ha mudado a Andalucistas; y las de UGT, CCOO, USO y El Garbanzo Negro de la CGT). Más recientemente, se ha sumado la Caseta del Turismo, como símbolo de los nuevos tiempos: de Abengoa, la multinacional de energías limpias referencia empresarial de la ciudad, pasó al servicio de ese otro maná que llena hoteles, apartamentos y tascas.

Más allá de ésto -unas 15 casetas de más de un millar- el Real es un páramo en espacios de acceso libre, sobre todo desde que desapareció La Esmeralda, travesti que durante años abrió su caseta en Costillares 82, donde actuaba. Por esa mala costumbre del corta y pega, aún aparece en las guías. Ahora se llama La Pepa y sus responsables aclaran que es una caseta particular. Como la de Costillares 77, que también se recomienda por error con un nombre significativo, La de to er mundo, que se ha borrado de su pañoleta.

Lleva casi 20 años siendo la referencia para buena parte del voluntariado en el Real

El único espacio, al margen del establishment público, que se mantiene en ese sentido como de libre acceso es una caseta pequeña, de un módulo, en la calle Manolo Vázquez, 31, que con el nombre de La Marimorena gestiona la ONG acciónenred Andalucía. La heredó hace casi 20 años de uno de aquellos partidos que proliferaron en la Transición y fueron mermando: MCA. Su imagen ahora es la de una peineta, como otras que a la entrada ha dibujado el ilustrador Raúl Nieto Guridi, con palabras como igualdad, respeto o feminismo. Guridi es uno de los colaboradores de una caseta en la que no se contrata catering, pero ofrece menús veganos, comida y bebida sin gluten y una carta con pictogramas para personas autistas.

Todo se hace con voluntarios, como los que ayer ultimaban a mediodía el montaje y el avituallamiento para la cena del pescaíto, con 95 reservas, el aforo completo. Estaban trabajando, entre otros, una educadora social, una maestra, una periodista, una ingeniera agrícola, un trabajador de Construcciones Aeronáuticas, estudiantes, autonómos y un scout y así hasta 80 personas que se turnan en una feria ahora más larga. Es mucho trabajo, según explicaba María Antonia Caro, una de las veteranas y responsable de la cocina, que destaca el buen ambiente y la convivencia, que hacen que lleguen, pese al cansacio, satisfechos y felices al final.

El dinero que sacan de la caseta es una de las principales fuentes de ingresos de la ONG. Caro pone en valor que dos tercios de los fondos que manejan los generan ellos mismos, además de con ésto, con las cuotas (60 socios en Sevilla), rifas o merchandising. Solo una parte es de subvenciones. Se destina a la actividad que desarrollan y que gira, principalmente, entorno a la integración de migrantes -con actividades en colegios con niños, entre otras cosas- y refugiados y al feminismo. Este año, de hecho, han declarado su caseta "punto morado" en la Feria, en el que se ofrecen a asistir y a acompañar a mujeres que puedan haber sufrido una agresión.

También se implican en la formación de una ciudadanía más crítica y en otros muchos movimientos que creen enriquecedores y esa actividad se plasma en el público que reciben. Muchos son voluntarios de la propia acciónenred o de otras entidades que la conocen y quedan en La Marimorena con sus familias y amigos, o personas con las que han estado en contacto. Lo hacen además grupos de scouts, que suelen reservar para pasar un día en la Feria, y de discapacitados. También ciudadanos de la conocen de muchos años. Cada vez reciben a más extranjeros. Llevan dos años colocando carteles en la Escuela de Idiomas, justo en los que el consumo se ha recuperado después de lo más duro de la crisis, que notaron también en la caseta. El público no bajó, sí cambió lo que pedía: poco jamón, gambas o cubatas y más raciones económicas y cerveza.

Son la única entidad no gubernamental con caseta propia en el Real. Pero tal vez sean una avanzadilla del nuevo concepto de organizaciones públicas que está por llegar también a la Feria de Abril.

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