Cine y moda, grandes aliados

  • La demanda feminista centra una alfombra en la que 'Pe' dejó clara su simpatía con un Versace blanco entre mucho oscuro, cortes princesa, pedrería y siluetas definidas

La directora Isabel Coixet pidió ir en pijama a los Goya, pero parece que finalmente se lo pensó mejor. La noche del cine español celebró las reivindicaciones feministas de las mujeres con abanicos de color rojo en los que se pedían "#Más mujeres" en las películas y zapatos planos contra "la tiranía de los tacones", que lucieron actrices como Maribel Verdú, Leticia Dolera e Itziar Castro. Pero fueron ellas, Penélope Cruz, Isabel Coixet y Carla Simón, quienes se mojaron las primeras en la alfombra roja y accedieron a ser fotografiadas con los abanicos protagonistas de la noche. Elegancia, glamour, derroche de pedrería y vestidos de princesa. La alfombra roja de la 32 edición de los Goya derrochó buen gusto, fundamentalmente por parte de Nieves Álvarez, Hiba Abouk, Juana Acosta, Leonor Watling y, sí, también Penélope Cruz, aunque en su caso no es una excepción, siempre suele brillar por su acertada elección de estilismo.

Pe figuró, de nuevo, entre las esperadas con más expectación para disfrutar de su look. Iba vestida de Atelier Versace, sellando así su buena relación con Donatella Versace, tras especularse con un posible enfado de la firma por la serie sobre el asesinato de Giani Versace, en la que la actriz interpreta a la hermana del modisto. Cruz posó con su marido, un sonriente y receptivo por una vez Javier Bardem, llevando un entallado modelo blanco de la firma italiana que destacaba frente al negro elegido la pasada velada por muchas de las actrices y cineastas españolas. Un diseño bastante sencillo pero de un blanco impoluto que le favorecía, con manga larga y algo de cola, coronado con decoración de pedrería y cadenas en la zona de la espalda y los costados. Con el pelo suelto y joyas de Swarovski, demostró una vez más que 'menos es más'.

Los trajes de Dolores Promesas o el libanés Elie Saab son algunos de los que más aplausos recibieron. Una de las primeras ayer en llegar ayer por a tarde al Hotel Auditorium de Madrid fue Belén Cuesta, con un vestido palabra de honor en color vino tinto de Pedro del Hierro y joyas de Bárcena. Nieves Álvarez, le mejor vestida de la ceremonia con un diseño de Dolce & Gabanna y joyas de Bulgary, protagonizó una de las anécdotas de la noche: reconoció que la tiara que llevaba en el pelo, con un recogido bajo, se la había robado a su hija Bianca. De auténtica princesa.

Juana Acosta y Ernesto Alterio transmitieron elegancia y pasión pues, pareja en la vida real y en el cine, posaron juntos en el photocall. La actriz estaba radiante con un vestido azul marino de escote palabra de honor hecho a medida por Pedro del Hierro, zapatos de Jimmy Choo y joyas de Bárcena.

Otra pareja de guapos: Leonor Watling y Jorge Drexler, quienes posaron también muy enamorados sobre la alfombra roja. La actriz y cantante, muy elegante con un vestido rojo de Stella McCartney y accesorios de Jimmy Choo, sorprendió por su colorida elección.

En la misma gama, en su caso burdeos, Hiba Abouk eligió un sensual look de inspiración griega convirtiéndose en uno de los más acertados de la gala. Un comentado vestido fruncido en un favorecedor granate rojizo de cintura ajustada cut out, de escote pronunciado y abertura en la falda. Un diseño firmado por Azzedine Alaïa, combinado con una espectacular gargantilla tricolor y pendientes a juego. En el peinado, ya no estuvo tan acertada. Belén Rueda también eligió el rojo, en su caso casi fucsia, de la mano de un vaporoso Carolina Herrera de espalda descubierta muy provocativo a la vez que elegante.

Con una propuesta estampada de Ze García, la influencer y bloguera Dulceida falló por lo minifaldero y asimétrico del vestido. Dicen que se inspiró en Kendall Jenner, la hermana de Kim Kardashian, para elegir este atuendo. Itziar Castro, con un vestido negro que no le favorecía nada; Maribel Verdú, con un Dior oscuro que le echaba encima años; Macarena Gómez, con un vestido verde de terciopelo y boa de plumas; y María Botto, con demasiado escote y demasiada abertura en la falda, fueron las peor vestidas.

Letizia Dolera, con un esmoquin de terciopelo azul y bailarinas de brillantes, llevó a la vestimenta su reivindicación feminista. Isabel Coixet, como se menciona antes, al final no acudió en pijama, pero casi, con un vestido negro con el que pasó desapercibida.

El negro fue el color estrella. Por este tono, el característico para llevar de fiesta y de noche, optaron Cristina Castaño, Ana Álvarez, Sara Sálamo, Elena Furiase, Nuria Gago, Ana Barrachina, Mabel Lozano, Elena Sánchez, Aura Garrido, una embarazadísima Cristina Brondo (por cierto, espectacular con transparencias), Anna Castillo, Nathalie Poza y Daphne Fernández, entre otras muchas más.

Marta Etura, de Elisabetta Franchi, parecida salida de un cuento de hadas, mientras que el modelo gris con rayas negras de Marta Nieto, firmado por Teresa Helbig, y el sencillo estampado de Macarena García, de Dsquared2, eran divertidos, aunque generaron comentarios en todos los sentidos.

Los chicos eligieron esmoquin en su mayoría, algunos clásicos hasta el aburrimiento como Bardem, otros más innovadores, como Paco León, quien combinó la tradicional chaqueta con pajarita con unos pantalones de vestir granate. También hubo corbatas originales y camisas variopintas, aunque Los Javis estuvieron entre los pocos atrevidos que dieron la nota.

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