Julio Benítez, en su mejor momento

  • El hijo menor de Manuel Benítez no se pronuncia sobre la demanda de paternidad que ha interpuesto Manuel Díaz contra su padre, aunque afirma que apoyará la decisión de su familia Vive en Sevilla con la modelo Isabel Jiménez

JULIO Benítez , el menor de los cinco hijos de Manuel Benítez El Cordobés y Martina Freisse , ha cumplido treinta años y lleva ocho como matador. A los 17 decidió que quería seguir los pasos taurinos de su padre; inicialmente hubo un disgusto en casa, donde todos sus hermanos habían optado por los estudios, sin embargo Julio contó con el apoyo familiar desde el principio y a los 22 años tomó la alternativa.

Esta temporada se ha instalado en Sevilla, tiene como apoderado al diestro Tomás Campuzano, y su vida personal y profesional ha dado un giro importante: "El tiempo y los golpes que recibes te hacen asentarte, aplomarte. Estoy en un momento en el que veo todo más claro y a nivel profesional te ayuda la experiencia. Ha sido un cambio de aires a raíz del apoderamiento de Tomás Campuzano, mi enfoque y mi mentalidad es otra. Tengo muchas cosas para motivarme y me incitan a estar en primera línea del mundo del toro".

Hablamos en Sevilla pero en nuestra conversación sale Córdoba muchas veces: "Ahora estoy viviendo aquí y tengo más relación con esta ciudad, pero mis raíces son muy fuertes y soy cordobés", asegura.

Hay otra razón personal por la que se ha instalado en esta ciudad: su novia, modelo de la misma edad, Isabel Jiménez. Formada en la escuela Doble Erre de Raquel Revuelta ha desfilado en la pasarela Simof muchos años, ha viajado por todo el mundo y ahora está instalada de nuevo en su ciudad natal. Julio al hablar sobre Isabel lo hace con ilusión: "Tener al lado a una persona como ella, muy centrada luchadora y trabajadora me aporta mucha estabilidad. Estamos genial, y aunque la vida da muchas vueltas, los dos tenemos proyectos de futuro. Es una persona con la que estoy encantado y ojalá salgan todos los proyectos que tenemos".

Además de su valor en el ruedo y su entrega destaca su imagen, rubio y ojos claros, que lo han hecho protagonizar algún evento relacionado con la moda: "Yo creo que cada vez el mundo del toro se está abriendo más y es importante darse a conocer y la moda es un buen escaparate para ello. Un ejemplo son Cayetano o Manzanares que han hecho campañas con firmas muy conocidas. Es importante estar en los sitios y que la gente te vea y llevar el mundo del toro al candelero, antes era un mundo más cerrado y hoy hay que estar en el mundo. Aún así también los toreros seguimos viviendo en torero y seguimos dedicándonos las 24 horas a nuestra profesión. Hay que estar centrado pero prodigarse más y dejarse ver, también. La pureza y la verdad que tiene el toro eso no cambiará en la vida", dice.

Sobre la polémica mediática por la demanda de paternidad que Manuel Díaz, también con sobrenombre taurino "El Cordobés", ha interpuesto contra Manuel Benítez se muestra cauto: "En ese tema siempre me he mantenido al margen, yo ahí no tengo nada que ver, lo único que puedo decir que voy a apoyar a mi familia siempre en las decisiones que tomen y no quiero involucrarme. Son temas que no son agradables, pero yo no quiero referir nada, eso ya se encargará quien se tenga que encargar de aclarar o de decir lo que tenga que decir".

Los dos diestros nunca han coincidido en los ruedos y será complicado verlos en el mismo cartel; Julio no contempla la posibilidad: "De momento yo tengo mi carrera, nunca se ha dado el caso, y no sé que puede pasar en el futuro pero no sé y no lo creo. Vamos por mundos totalmente distintos, aunque estamos en el mismo mundo, llevamos caminos totalmente distintos", recalca.

Julio es un hombre cercano pero, a la vez, muy tímido por eso a veces su imagen puede confundir. "Me ha pasado muchas veces que han confundido mi timidez con antipatía. También, como mi padre ha tenido ese carácter tan abierto y tan carismático, te eclipsa un poco. Yo siempre he sido más tímido e introvertido, aunque con la edad te vas abriendo, cambias y maduras. Se puede pensar que soy muy serio e incluso soso, pero cuando se me conoce soy una persona a la que le gusta reírse pero que es serio cuando tiene que serlo", apunta.

Parece que llegar a los 30 ha contribuido a alcanzar la madurez en todos los sentidos y a encontrar el equilibrio entre el estado mental y el físico. "Creo que es incluso más importante estar mentalizado, cuando psicológicamente no he estado bien lo he notado más. Tienes que tener la mente muy fría para expresar lo que sientes y las ideas muy claras. Hay que tener una dedicación muy grande y estar tremendamente concentrado. Lo ideal es la armonía entre el físico y la psicología , los grandes toreros lo consiguen".

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