adiós a 2011 Un año de amor real

2011 pasará a la historia como el año del triunfo de la pasión, un tiempo en el que tres de las parejas más famosas del mundo se juraron amor eterno ante la mirada de millones de personas, que expectantes comprobaron como los sueños siempre se hacen realidad. Las metas de una joven que desde niña soñó con convertirse en princesa, las de un pueblo, el monegasco, que recuperó su Gracia o la de una señora de 85 años que se puso el mundo por montera y luchó contra viento y marea para unirse a su amado, 25 años menor que ella. Tres bodas, tres historias de amor real, que han hecho suspirar a todo el planeta.

1.900 invitados se reunieron el 29 de abril en la abadía de Westminster para celebrar el enlace del año: la esperada boda del príncipe Guillermo de Inglaterra y la paciente Kate Middleton, que tras su mediático sí, quiero se convirtió en la princesa Catalina, la flamante duquesa de Cambridge. La ceremonia acaparó la atención de todos los medios del planeta y dio el pistoletazo de salida a una nueva era en la Casa Real británica. Guillermo y Catalina se convirtieron ese día en el estandarte de la monarquía moderna. La novia causó sensación vestida con un precioso vestido diseñado por Sarah Burton con una cola de casi tres metros y un fascinante velo elaborado por la Real Escuela de Bordado británica. Una jornada en la que planeó la sombra de Lady Di y en la que nació una nueva estrella, Pippa Middleton.

Entre las diversas personalidades, artistas, celebridades y representantes de las casas reales europeas, dos personas brillaron como las que más: Alberto y su prometida Charlene, los próximos enamorados en pasar por altar. La boda de los príncipes de Mónaco se celebró los días 1 y 2 de julio rodeada de una gran polémica. Lo cierto es que a pesar del aire estiloso y refinado que rodea a los Grimaldi, el enlace levantó más curiosidad por los cientos de rumores que surgieron a su alrededor que por otra cosa. Entre comentarios, que hablaban de la solicitud de una prueba de paternidad para el príncipe y una espantada nunca confirmada de la novia días antes del enlace, Alberto II y Charlene se casaron en una jornada carente de emoción en la que la contrayente estaba tan guapa, vestida de Armani, como triste. Aun así, el enlace resultó ser muy rentable por el marketing que la acompañó y sirvió para revalorizar la herencia de la familia real monegasca. A pesar de todo, los conciudadanos de la pareja se entregaron al evento más esperado para ellos de los últimos años. El día en el que el Principado recuperó parte del glamour perdido tras el fallecimiento de la mítica Grace Kelly.

La misma entrega con la que toda España recibió al nuevo duque de Alba. Doña Cayetana hizo su sueño realidad casándose con su novio durante algo más de tres años y mucho menor que ella, Alfonso Díez. Los enamorados sellaron su amor en el altar de Dueñas rodeados de una gran expectación. Ataviada con un vestido de Victorio&Lucchino y ante medio centenar de invitados, la Duquesa se convirtió en la gran protagonista de la prensa internacional bailando emocionada a las puertas de su residencia sevillana. Se despide 2011, un año de amor real.

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