El poder del olor: la aromaterapia

  • A través del olfato no sólo se capta si algo huele bien o mal · El aroma de los aceites esenciales tiene la cualidad de cambiar estados de ánimo o, algunos creen, de curar

La aromaterapia parece un concepto moderno, ligado a la proliferación de los spas. Pero nada más lejos de la realidad. Los aceites esenciales se han usado desde la antigüedad para tratar enfermedades, en productos de belleza, para la adoración a varios dioses y hasta en los procesos de momificación. En concreto, los egipcios usaban la esencia de cedro para este fin y para cosméticos; un aceite que además es de los primeros se que utilizaron. El aceite esencial de este árbol, que los indios de Norte América consideraban sagrado, tiene propiedades antisépticas, astringentes, diuréticas, expectorantes y repelente de insectos.

Uno de los aromas más usados en el mundo es el de la lavanda. Ya los romanos la utilizaban al tomar baños y la popularizaron en Europa, de ahí su nombre (del latín "lavare"). Algunas culturas creen que la lavanda tiene efectos que propician el amor y el éxtasis y es uno de los pocos aceites esenciales que se pueden aplicar directamente en la piel, por lo que es ideal para masajes. A la lavanda se le atribuyen efectos calmantes restaurativos, purificantes y sanadores. A pesar de ser uno de los aceites más extendidos, no alcanza la popularidad del jazmín y la rosa. El rey y la reina de las flores respectivamente, son dos de los aromas más caros y codiciados. El aceite esencial de jazmín es cálido y seductivo y tiene muchas propiedades. Es un antiespasmódico, estimulante, antidepresivo, antiséptico, y afrodisíaco. Cuando se evapora, en su forma más pura, crea un ambiente de relajación y excita los sentidos. En el caso de la rosa, se unen sus propiedades purificadoras.

Para los estresados, la bergamota es lo indicado, pues es un aceite refrescante que ayuda a calmar los nervios. Se cree que disminuye la sensación de stress, la depresión y la fatiga, además de ser beneficioso para la cura de infecciones respiratorias y problemas pulmonares y ser un desodorante natural. Puede ser muy útil en una reunión, cena o similar, pues ayuda a armonizar el ambiente. También calmante es el neroli, un aroma bien distinto, pues proviene de la naranja agria. Controla la ansiedad, ayudando a balancear el sistema nervioso, además de ser antidepresivo, antiséptico, antiespasmódico y afrodisíaco.

Y la canela no sólo sirve como complemento para los postres. Si en vez ingerida en polvo se inhala en vapores, mejora la melancolía. La aromaterapia es una fuente de propiedades infinita, pues no es obligatorio usar una sola esencia, sino que cuando los aceites se mezclan unos con otros también se están mezclado sus beneficios. Algunas veces al unir aceites con propiedades diferentes se causan reacciones químicas que enriquecen los efectos o producen otros nuevos. En definitiva, un mundo en el que hay cientos y cientos de aceites con propiedades de lo más diversas.

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