Duras críticas a Trump por no condenar a los supremacistas tras el atropello mortal en Virginia

  • El presidente de EEUU lanzó un mensaje en el que condenaba la "demostración atroz de odio, intolerancia y violencia en muchas partes", que no ha gustado incluso entre los miembros de su propio Partido Republicano 

Concentración de jóvenes en la zona de los incidentes Concentración de jóvenes en la zona de los incidentes

Concentración de jóvenes en la zona de los incidentes / EFE

El presidente estadounidense, Donald Trump, se ganó las críticas incluso de miembros de su propio Partido Republicano por no condenar explícitamente a los supremacistas blancos después del atropello mortal ocurrido este sábado durante una manifestación en Charlottesville, en el Estado de Virginia.

Un hombre de 20 años fue acusado de asesinato en segundo grado después de que un vehículo embistiese a un grupo de manifestantes que protestaban contra un acto de supremacistas blancos. Como consecuencia murió una mujer y otras 19 personas resultaron heridas. Por el momento no está claro si el acusado, procedente de Ohio, formaba parte de alguno de los grupos racistas o ultraderechistas.

"Condenamos con la mayor dureza posible la demostración atroz de odio, intolerancia y violencia en muchas partes", dijo Trump desde su club de golf de Bedminster, Nueva Jersey, donde se encuentra de vacaciones. "Tenemos que unirnos como estadounidense con amor por nuestra nación y afecto verdadero por los demás", señaló el mandatario, que prometió un "rápido restablecimiento de la ley y el orden". "Ningún ciudadano debería tener que preocuparse por su seguridad", añadió.

Sin embargo, el mandatario ignoró las preguntas de los periodistas sobre por qué no condenó a los nacionalistas blancos que participaron en la marcha, incluido David Duke, ex líder del grupo supremacista Ku Klux Klan. Duke fue grabado en un video de la manifestación publicado por el diario Indianapolis Star, asegurando que los grupos presentes en la marcha querían recuperar el país y "cumplir las promesas de Donald Trump".

La vaga respuesta de Trump al atropello, atribuyendo la culpa a "muchas partes", le generó críticas tanto de los demócratas como de los republicanos.

"Señor presidente, tenemos que llamar al mal por su nombre. Fueron supremacistas blancos y fue terrorismo nacional", tuiteó el senador republicano Cory Gardner.

"Es muy importante que la nación escuche a potus (el presidente estadounidense) describir lo ocurrido en Charlottesville como lo que es, un ataque terrorista de supremacistas blancos", afirmó el también senador republicano Marco Rubio.

"Las declaraciones del presidente sobre violencia 'en muchas partes' ignora la vergonzosa realidad actual del supremacismo blanco en nuestro país, y continúa con un patrón de complancencia en torno a esos actos de odio", lamentó por su parte la líder demócrata en la Cmámara de Representantes, Nancy Pelosi.

La reacción de Trump contrastó con la del gobernador de Virginia, fue fue contundente en su rechazo a los supremacistas blancos. "No son bienvenidos", dijo el demócrata McAuliffe en una conferencia de prensa. "Váyanse a su casa y llévense con ustedes su odio y sus prejuicios. No hay lugar para ustedes aquí, y no hay lugar para ustedes en Estados Unidos", expresó.

Antes de que el coche embistiera a los manifestantes, en Charlottesville ya se habían producido enfrentamientos que dejaron 15 heridos, en una jornada de caos y violencia desatada por el acto acto convocado por los ultraderechistas. Los episodios de violencia comenzaron a primera hora del día, cuando ambas partes comenzaron a insultarse y empujarse, se lanzaron objetos y se enfrentaron utilizando palos. La policía intervino y tanto las autoridades locales como el gobernador de Virginia declararon el estado de emergencia. El atropello se produjo cuando quienes protestaban contra los supremacistas marchaban hacia el centro de la ciudad, después de que la policía ordenase a los ultraderechistas desalojar el parque y declarase ilegal su manifestación.

El acto, que se celebró bajo el lema Unida la derecha, se convocó tras una resolución del ayuntamiento de quitar una estatua del general confederado Robert E. Lee, quien lideró a los estados del sur durante la guerra civil estadounidense (1861-1865).

Miembros del Klu Klux Klan, de la llamada derecha alternativa ("alt-right", en inglés) y otros grupos extremistas participaron del acto, según difundieron los medios.

El Klu Klux Klan ya se había manifestado en julio en relación a la estatua de Lee. Recientemente, el ayuntamiento de Charlottesville votó a favor de retirar el monumento, con el argumento de que representa uno de los capítulos más oscuros de la historia del país, cuando la esclavitud era legal y el racismo, la norma.

Sin embargo, los defensores de la estatua dicen que quitarla es como arrancar un pedazo de historia, además de que según ellos solo representa a Lee en tanto individuo.

Además, dos agentes de policía murieron al estrellarse un helicóptero que vigilaba las protestas. El incidente, que está siendo investigado, ocurrió en una zona boscosa en el condado de Albermale, según publicó en Facebook la Policía de Virginia.

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