Fallece Margaret Thatcher

  • La ex primera ministra británica, en el poder entre 1979 y 1990, ha muerto de un ataque de apoplejía a los 87 años.

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La ex primera ministra británica conservadora Margaret Thatcher ha muerto a los 87 años de un ataque de apoplejía, informó su portavoz, lord Bell. "Con gran tristeza Mark y Carol Thatcher anunciaron que su madre, la baronesa Thatcher, ha muerto en paz tras una apoplejía esta mañana", señaló Bell en un escueto comunicado. La llamada dama de hierro, la única mujer que llegó al puesto de primera ministra en el Reino Unido y se enfrentó a Argentina en la guerra de las Malvinas en 1982, estuvo en el poder entre 1979 y 1990.

Margaret Thatcher tendrá un funeral con honores militares en la catedral de San Pablo de Londres en una fecha aún por definir, informó un portavoz del Gobierno británico. Aunque Thatcher no tendrá un funeral de Estado, la ceremonia sí contará con el mismo estatus que tuvo en su día la princesa Diana de Gales, ex esposa de Carlos de Inglaterra y madre de los príncipes Guillermo y Enrique, y la Reina Madre, según la cadena británica BBC.

Según la agencia local Press Association (PA), la política fue consultada en vida sobre los detalles de los preparativos de su propio funeral. Al parecer, Thatcher dejó claro que no quería que su cuerpo estuviera expuesto al público, tal y como acostumbra a hacerse con los políticos británicos. Se espera que las calles situadas entre el Parlamento británico en Westminster y la catedral de San Pablo se despejarán el día del funeral de Thatcher para que pueda circular la procesión funeraria. En Downing Street, la Union Jack se bajó a media asta en señal de tributo por la baronesa mientras que los partidos del Reino Unido suspendían las campañas electorales con motivo de los comicios locales del 2 de mayo en Inglaterra y Gales tras conocerse la noticia.

Thatcher ganó los comicios de 1979 en momentos en que el Partido Laborista estaba debilitado y el país parecía paralizado por las huelgas y la crisis económica. Su llegada al poder supuso una completa transformación del Reino Unido al apoyar la privatización de industrias estatales y el transporte público (trenes y autobuses); la reforma de los sindicatos, a los que prácticamente despojó de poder, la reducción de los impuestos y del gasto público y la flexibilidad laboral.

Margaret Thatcher levantó como pocos políticos en la historia del Reino Unido las pasiones más encontradas, desde la admiración absoluta hasta un rechazo que rozaba en muchos casos el rencor y el odio. Para bien o para mal, Thatcher pasará a la historia como una primera ministra conservadora fundamental que transformó, y dividió, al país en los casi once años que estuvo en el Gobierno. Con tesón y estilo agresivo a la hora de negociar, Thatcher se atrevió con todo, desde la casi destrucción de los sindicatos, el enfrentamiento con el IRA, la defensa de los intereses británicos frente a Europa, sus críticas a la desaparecida URSS y a un conflicto armado en 1982, cuando envió tropas al Atlántico Sur para defender las islas Malvinas de la ocupación argentina.

La fuerte voluntad y la determinación de Thatcher le valieron el nombre de la dama de hierro, apodada así en su día por los medios soviéticos por su férrea oposición al comunismo. Nacida como Margaret Roberts el 13 de octubre de 1925 en Grantham (norte de Inglaterra), la política tory procedía de una familia de modestos recursos, pues su padre había sido propietario de dos tiendas de comestibles. Con gran capacidad para el estudio, Thatcher ingresó en un colegio secundario público de carácter selectivo y consiguió entrar en la Universidad de Oxford, donde estudió Química. Pronto se daría cuenta de que su pasión era la política, por lo que estudió Derecho y se graduó como abogada en 1954.

El paso más importante lo daría en 1959 cuando fue elegida diputada por la circunscripción de Finchley (norte de Londres), lo que le permitió ocupar la subsecretaría de Estado de Pensiones en el Gobierno de Harold Mcmillan (1957-63). Después desempeñaría diversos cargos en su partido cuando estaba en la oposición hasta 1970. Con la victoria del tory Edward Heath en 1970, Thatcher se encargó de la cartera de Educación, pero cuando los conservadores perdieron las elecciones generales en 1974, desafió ese liderazgo y, para sorpresa de muchos, salió victoriosa.

Desde entonces, su carrera al 10 de Downing Street, residencia de los primeros ministros, fue meteórica al ganar los comicios de 1979 en momentos en que el Partido Laborista estaba debilitado y el país parecía paralizado por las huelgas y la crisis económica. Su llegada al poder supuso una completa transformación del Reino Unido al apoyar la privatización de industrias estatales y el transporte público (trenes y autobuses); la reforma de los sindicatos, a los que prácticamente despojó de poder, la reducción de los impuestos y del gasto público y la flexibilidad laboral. Las medidas pronto consiguieron rebajar una inflación que parecía no tener freno, pero tuvieron un coste muy alto para la población británica por el aumento del número de parados. La euforia inicial por su llegada al poder se transformó pronto en frustración, a tal punto que los sondeos presagiaban la derrota de Thatcher en las elecciones generales de 1983.

Sin embargo, la inesperada ocupación de las islas Malvinas por parte de los militares argentinos el 2 de abril de 1982 cambió el rumbo de la historia. La victoria de los británicos en junio de ese año selló el destino, y la fama, de la dama de hierro, que se alzó con la victoria en las generales de 1983.

Con ese triunfo vendrían los años duros de Thatcher, que no dudó en continuar con el congreso anual de su partido en Brighton (sur de Inglaterra) cuando el IRA perpetró en 1984 un atentado contra el hotel donde se celebraba o cuando se enfrentó a los mineros, a los que derrotó en 1985, después de un año de enfrentamientos por el cierre de pozos de carbón.

También marcaron los años de Thatcher su fuerte alianza con el ex presidente de EEUU Ronald Reagan y su oposición al comunismo, si bien se dejó seducir por el carisma del reformador soviético Mijail Gorbachov. Pero el declive de Thatcher llegó a finales de los 80 con su impopular poll-tax, un impuesto municipal cuyo impago se castigaba con la negación del derecho al voto, además de su continua intransigencia sobre la integración europea. Su caída por el controvertido impuesto no vino de la mano del votante, sino de su propio partido, que el 22 de noviembre de 1990 la castigó con una revuelta interna por su implacable determinación, la misma que la llevó al poder.

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