Islandia devuelve al poder a los partidos que la llevaron al colapso financiero

  • Los conservadores toman el relevo del primer Ejecutivo de izquierdas en la historia de la isla.

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La oposición de centroderecha se proclamó vencedora de las elecciones legislativas celebradas en Islandia el sábado y expresó su determinación a liderar el nuevo gobierno, cuatro años después de haber caído derrotada por la izquierda. 

El líder del conservador Partido de la Independencia, Bjarni Benediktsson, y el liberal Sigmundur David Gunlaugsson, declararon su disposición a formar una alianza de gobierno, destinada a relevar al ejecutivo de la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir

Según los resultados aún provisionales, difundidos la pasada madrugada tras el escrutinio de dos tercios de los votos, entre ambas formaciones suman 37 de los 63 escaños del nuevo Parlamento

Los socialdemócratas y sus hasta ahora aliados de la izquierda tendrán en la nueva cámara 17 puestos, lo que supone una caída de casi la mitad de sus escaños. 

El derrumbe de la coalición de izquierda se atribuye al alto grado de insatisfacción de la mayoría de los 320.000 islandeses con su gestión de la crisis, tras el colapso económico y banquero que sacudió al país cuatro años atrás. 

El Partido de la Independencia de Benediktsson fue el más votado con casi el 29 % de los votos, seguido del liberal Partido Progresista, su aliado tradicional, con el 23,5 %. 

Tanto la Alianza Socialdemócrata como el Movimiento de Izquierda Verde, que gobernaban en coalición, cayeron al 13,5 % y al 10,6%, respectivamente, mientras que el centrista Futuro Brillante obtuvo sobre el 8 %. 

Los datos parciales ofrecidos por las autoridades islandesas confirman la tendencia mostrada desde hace semanas por los sondeos, que apuntaban a un claro triunfo del centroderecha y a un desplome de la coalición de Gobierno. 

El Partido de la Independencia recuperó así la condición de partido más votado perdida hace cuatro años. 

El triunfo del centroderecha se interpreta como un voto de castigo al primer Gobierno de izquierda en 69 años de independencia de Islandia, pese a estabilizar las cifras macroeconómicas. 

La dura política de ajustes impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el incumplimiento de promesas como la reforma del sistema de cuotas de pesca o la aprobación de una nueva Constitución impulsada por una iniciativa popular han penalizado al gabinete dirigido por la socialdemócrata Sigurdardóttir. 

El Gobierno también se ha visto perjudicado por su postura en el litigio por las indemnizaciones a ahorradores extranjeros por la quiebra del banco Icesave, ya que la población rechazó por dos veces en referendo su acuerdo con Gran Bretaña y Holanda. 

El triunfo del centroderecha significa un paso atrás en el proceso de adhesión de Islandia a la UE, iniciado por el anterior Gobierno, ya que tanto el Partido de la Independencia como el Partido Progresista han defendido en campaña el fin de las conversaciones y la retirada de la solicitud de ingreso.

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