La Línea, en estado de excepción

  • Trabajadores en la Roca, empresarios y propietarios de inmuebles son conscientes de que el 'brexit' les aboca a un futuro peor. Los que logren mantener su empleo ya temen el regreso de las interminables colas en la Verja.

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La Línea declaró ayer, antes del alba, el estado de preocupación máxima. La decisión del pueblo británico de abandonar la Unión Europea supone el mayor ataque a la economía de los linenses, a su estabilidad y, lo que es peor, a su futuro desde que en 1969 Franco tomó la drástica decisión de cerrar la frontera que separa la ciudad de Gibraltar. Trabajadores transfronterizos, empresarios, propietarios de inmuebles e incluso contrabandistas a pequeña escala que tienen en el Peñón su fórmula para buscar el pan saben desde ayer que su vida va a cambiar y que lo va a hacer a peor. Como poco, los que consigan mantener su puesto de trabajo temen que el paso por la Verja, que desde que fue instalada la frontera inteligente es muy permeable, volverá a suponer un proceso traumático.

Las repercusiones del brexit en La Línea no tardaron en quedar patentes. El desplome de la libra a mínimos históricos como consecuencia del resultado de la votación supone que los más de siete mil empleados españoles del otro lado de la Verja vieran reducido, de repente, su poder adquisitivo. No debe pasar por alto que ellos cobran en esa moneda (en concreto en la libra gibraltareña, que es probable que se deprecie aún más) y lo hacen por semanas, cada viernes. Es decir, ayer percibieron su primer salario a la baja.

Además, el miedo se ha desatado y la consigna en las familias es reducir gastos en previsión de que llegarán tiempos de vacas flacas. Eso implica la renuncia a pequeños extras que de inmediato notarán los comerciantes.

El alcalde de la ciudad, Juan Franco, convocó sobre la marcha a primera hora de la mañana una junta de portavoces y trata de arrancar al resto de las formaciones políticas con representación en el Pleno el compromiso de que, sean cuales sean los resultados de las elecciones generales de mañana, el Ayuntamiento solicite "un plan B" con la unanimidad de todos sus concejales al Gobierno que se forme tras el 26J. El objetivo no es otro que tratar de paliar los efecto nocivos que el brexit tendrá sobre sus vecinos. Un eufemismo para volver a solicitar la Carta Económica Especial que reconocía, mediante ayudas económicas, la tan manida singularidad de La Línea que los últimos acontecimientos han vuelto a poner de manifiesto.

Al contrario de lo que sucedía en los días previos al referéndum, cualquier asunto que no sea el brexit ha pasado a segundo plano para una gran parte de la sociedad linense. Es cierto que en muchos casos condicionada por un desconocimiento supino y por los malos recuerdos del pasado, pero la decisión de los británicos estaba ayer presente en toda tertulia que se preciase.

"No he podido dormir en toda la noche, todo el tiempo pegado a la radio", explica Juan José, camarero en un conocido centro turístico del Peñón. "Primero para saber los resultados y cuando ya los dijeron porque miraba a mis niños y me preguntaba cómo saldremos de ésta, porque trabajo en España ya se sabe lo que hay, pero en Gibraltar van a cambiar mucho las cosas".

"No sé si volverán a cerrar la frontera o no, pero sucederá lo mismo que en el sesenta y nueve", vaticina Emilio, curtido en mil batallas al otro de la Verja. "Y menos mal que se han acabado las elecciones, porque aun así vendrán todos los políticos, nos prometerán ayudas, planes de empleo, nuevas industrias, como hicieron en su día con Confecciones, y dentro de un par de años, nada de nada y los linenses a emigrar".

"Cuando nos vengamos a dar cuenta estamos otra vez con la pesetas, porque esto de Europa es un cuento y los primeros que se han dado cuenta son los ingleses, pero los que vamos a pagar las consecuencias somos nosotros, que en tres días estamos en la calle", lamenta Inmaculada, que convive con su madre y dos hijos en una casa de La Atunara en la que los únicos ingresos que entran son los que ella consigue como limpiadora en un centro comercial del Peñón. "Después dirán que los chavales se meten en cosas sucias, pero si es que no les queda otro remedio".

Sergio, que lleva seis años trabajando en el sector de la construcción, admite que el resultado de la votación le ha "cogido por sorpresa" y que aunque ha oído en diferentes medios muchos vaticinios, no sabe muy bien "qué va a pasar ahora", aunque sospecha que "cambiarán mucho las cosas" y afectarán a las condiciones de los trabajadores.

La Asociación Socio Cultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar (Ascteg) lamentó ayer en un comunicado la victoria del brexit y señaló que los empleados transfronterizos afrontan el nuevo escenario "con mucha preocupación y miedo que Reino Unido arrastre a Gibraltar en su salida de Europa".

Ascteg sostiene que el resultado del referéndum "complica la situación laboral para los miles de españoles y extranjeros" que allí trabajan y expresó su deseo de que "ahora no se ceben con la frontera" y no vuelvan a producirse colas.

Lorenzo Pérez-Periáñez, presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa (Apymell), expresa su convencimiento de que ayer se produjeron "muy malas noticias para La Línea, pero también para Gibraltar".

"Entramos en un periodo de incertidumbre y los trabajadores españoles ya han sentido en su bolsillo las consecuencias", agrega.

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