Listos para la batalla en Malí

  • El Consejo de Seguridad aprueba una resolución en la que pide una intervención militar para ayudar a las autoridades a recuperar el control del norte del país

Con el dedo en el gatillo y una mirada fulminante, un yihadista de 14 años ordena al conductor de un vehículo detenerse cerca de la carretera de asfalto que conecta la frontera de Nigeria a Gao, la localidad más importante del norte de Malí bajo el control de grupos islamistas armados.

"Tomamos la decisión de reforzar la seguridad y tomar las medidas que se imponen", afirmó el joven maliense, Aziz Maiga, en Labezanga, una ciudad de Malí situada a 200 kilómetros de Gao.

Un registro exhaustivo del vehículo comienza de inmediato.

Zapatos militares negros y polvorientos, rifle colgado al hombro, yihadistas que llevan uniformes militares o ropa de color caqui inspeccionan el equipaje y a los pasajeros del vehículo.

Primera sorpresa: desde la frontera nigeriana hasta Gao, casi todos los yihadistas encontrados provienen del África subsahariana. En los últimos meses se encontraba en su mayoría a jóvenes magrebíes. "Yo mismo estoy sorprendido", afirma el nigeriano Hisham Hilal que dirige en Gao una katiba (unidad de combate). "Todos los días tenemos nuevos voluntarios. Vienen de Togo, Benín, Nigeria, Guinea, Senegal, Argelia, y de otros lugares", añadió.

En el camino, los puestos de control son cada vez más numerosos.

"Ya que la gente quiere estar en guerra contra nosotros, tienen que saber que aquí no hay diferencias entre Mujao (Movimiento para la Unidad y la Yihad en el Norte de África), Ansar Dine (Defensores del Islam) y AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico). Todos somos muyahidines. Mañana un Mujao puede encontrarse en el sur, en el este o en otra parte. En todas partes estamos en casa", dijo.

"Estamos listos para la batalla. Esperamos la llegada de las tropas", afirmó un joven marfileño. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el viernes por unanimidad una resolución pidiendo una intervención militar para ayudar a las autoridades a recuperar el control del norte del país.

En Gao, que pasó a finales de junio bajo el control del Mujao, camionetas cargadas de armas y de combatientes circulan constantemente. Las banderas negras de los yihadistas flotan sobre las camionetas. Los rostros de los combatientes son cada vez más jóvenes.

En la sede de la Policía islámica de Gao, nuevos voluntarios afirman haber venido para ayudar a sus "hermanos muyahidines". "Me llamo Jalil, soy egipcio, y he venido para ayudar a mis hermanos muyahidines", dice un hombre alto, cuyos comentarios en árabe son traducidos por su compañero sierraleonés.

Otro hombre, que habla en inglés y afirma ser paquistaní, dice que "el islam no tiene fronteras".

Aunque egipcios y paquistaníes han tomado el control de la Policía islámica de Gao, los combatientes argelinos están en primera línea en el sur de la ciudad, en la carretera que lleva a Bamako.

Para evitar posibles aterrizajes de aviones enemigos, los yihadistas han dispersado carcasas de vehículos en las rutas.

Según los habitantes que viven cerca del aeropuerto, dos campos de entrenamiento acogen a decenas de combatientes. "Vi a algunos entrenándose. Organizan sesiones de tiro y de tácticas militares. Muchos son muy jóvenes, dicen estar dispuestos a morir", relata un funcionario de Gao.

Según Djenaku, un joven habitante de esta ciudad, los "ocupantes" de Gao endurecieron recientemente las condiciones de aplicación de la sharia (la ley islámica), que imponen a los habitantes. El 10 de septiembre, cinco hombres acusados de haber atacado un autobús fueron amputados de una mano y un pie cada uno.

Ninguna radio privada de la ciudad difunde música. La mujeres deben usar el velo o corren el riesgo de ser sancionadas o encarceladas. Pocos habitantes se atreven a fumar en público. Para comprar discretamente tabaco existe un código: "paracetamol".

Los islamistas, tolerados por la población al inicio de la ocupación, son cada vez más impopulares.

Sin embargo, los mercados de la ciudad aún rebosan de gente y los alimentos básicos no faltan. Los clientes que comentan una posible intervención militar se pronuncian globalmente "en contra". "Cuando los elefantes luchan, es la hierba la que sufre. Los elefantes son los combatientes de aquí y el Ejército de Bamako, con el apoyo internacional. La hierba son los pobres civiles, nosotros", explicó fatalista Mahaman, un funcionario jubilado.

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