Maduro advierte a Capriles que acabará sentado ante un tribunal

  • El líder opositor denuncia un millón de votos irregulares pero suspende una marcha de protesta en Caracas

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La crispación, la tensión y las acusaciones mutuas se han apoderado de Venezuela tras los resultados electorales del domingo, donde el líder chavista Nicolás Maduro venció por un estrecho margen al opositor Henrique Capriles. Al menos siete muertos y más de 60 heridos es el saldo de incidentes registrados en la noche del lunes que el Gobierno atribuye a la oposición y que Capriles rechaza imputándolos a la Administración de Maduro.

Maduro atacó ayer sin contemplaciones a Capriles llamándole "cobarde asesino", responsabilizándole de las muertes por haber llamado "a la violencia a la calle" y asegurando que el líder opositor se las verá con la justicia "más temprano que tarde". Por su parte, Capriles aseguró que el presidente electo quiere "meter al país en una situación de violencia" para hablar de eso y no del recuento voto a voto que reclama tras la victoria de Maduro con 272.000 votos de ventaja, según el último recuento del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Capriles considera que las irregularidades afectan a más de un millón de votos e impugnará previsiblemente en las próximas horas o días los resultados. El recuento manual de votos "es un imposible" en Venezuela, cuyas leyes obligan a que el escrutinio y todo el proceso electoral sea automatizado, aseguró sin embargo la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Morales.

La fiscal general, Luisa Ortega, informó de que las muertes, todas de supuestos chavistas que celebraban la proclamación de Maduro, se produjeron como consecuencia de disparos de presuntos opositores en vehículos, y afirmó que hay 137 detenidos. Además, indicó que las protestas de opositores dejaron sedes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) quemadas, vehículos incendiados y destrozos en establecimientos públicos y privados. Maduro aseguró que lo que ha sucedido era "crónica de un golpe anunciado".

"Yo puedo decir hoy hemos derrotado el golpe de Estado, pero ellos van a continuar intentando desestabilizar. Declaro derrotado el golpe de Estado con el pueblo y la Fuerza Armada", exclamó Maduro. Sin embargo, el presidente electo prohibió una marcha opositora frente al Consejo Nacional Electoral (CNE) convocada para hoy para demandar el recuento del 100% de los votos de las elecciones del domingo.

Capriles respondió desconvocando la marcha. "He tomado la decisión: no vamos a movilizarnos y le pido a todos mis seguidores recogerse. El que salga está en el lado de la violencia, está haciéndole el juego al Gobierno", indicó el líder opositor en una conferencia de prensa cuya transmisión fue interrumpida por una cadena de radio y televisión de Maduro. Capriles subrayó que "ésta es una lucha para que se sepa la verdad" y aseguró que iba a continuar con los reclamos desde la "protesta pacífica" porque, afirmó, "ser pacíficos no es ser más débiles".

Capriles se mostró enfático en desvincularse de la violencia y dijo que quien no siga el camino pacífico no tiene nada que ver con su proyecto. Por el contrario, llamó a continuar con los cacerolazos todos los días y especialmente mañana, día de la investidura como presidente de Maduro.

No obstante, el líder opositor hizo una llamada al diálogo para que se pueda resolver la crisis del país. "Quiero decirle a los venezolanos y al Gobierno se lo digo, todos los que aquí estamos, estamos en la disposición de abrir un diálogo para que esta crisis pueda ser resuelta en las próximas horas", señaló.

"Ya empezaron a recular hoy, a retroceder, pero por mucho que retrocedas tienes que verle la cara a la justicia más temprano que tarde, porque tú eres responsable de esto", respondió Maduro posteriormente en un encendido ataque contra el también gobernador del Estado de Miranda.

Maduro reiteró sus acusaciones de "asesino" y anunció que no le reconocerá como gobernador, ante la decisión de Capriles de considerarle un presidente ilegítimo, adelantando que hará lo mismo con los otros responsables de estados del país que no acepten el resultado del domingo.

La Asamblea Nacional también fue escenario de la tensión y de una insólita decisión de su presidente, Diosdado Cabello, de no dar el derecho de palabra a los diputados que no reconociesen como presidente electo a Maduro.

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