Último pulso de las primarias demócratas en seis estados

  • Clinton y Sanders se vuelven a citar mañana y Trump saborea su triunfo en el bando republicano

Los aspirantes a la nominación presidencial demócrata, Hillary Clinton y Bernie Sanders, se medirán mañana en media docena de estados de Estados Unidos durante la recta final de las elecciones primarias, mientras el virtual nominado republicano Donald Trump ya saborea el éxito. La etapa de primarias llegará prácticamente a su fin con las elecciones en California, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México, Dakota del Norte y Dakota del Sur. Los comicios demócratas del 14 de junio en el Distrito de Columbia pondrán el broche de oro al agitado periodo de primarias, pero la jornada de mañana es crucial para las elecciones presidenciales pues se reparten 303 delegados en el bando republicano y 806, entre los demócratas.

Las opciones de Sanders para ser el candidato son casi cero, teniendo en cuenta que la ex secretaria de Estado está a apenas 60 delegados de cruzar los 2.383 necesarios para convertirse oficialmente en la nominada por su partido. No obstante, ambos han incrementado sus esfuerzos en California, conocida como el Estado Dorado y que reparte de forma proporcional 546 delegados encargados de designar de manera oficial al candidato demócrata en la convención que se celebrará en julio en Filadelfia. En la última semana, Sanders, senador independiente por Vermont, ha recortado casi 10 puntos a Clinton, que aglutina el 47,7% del apoyo de la opinión pública de California frente al 43% del respaldo que recibe el legislador.

En California, donde hay en juego 172 delegados republicanos, Trump se enfrenta a un Estado con un 40% de población hispana, minoría en la que ha concentrado sus ataques. Durante la campaña, el magnate ha repetido en varias ocasiones que quiere ganar en las elecciones de estados en los que los republicanos no triunfan desde la década de los 80, como Oregón, Nueva York y la propia California, donde el último presidencial republicano en triunfar fue George Bush padre en 1988, aunque el rechazo visceral contra Trump debe traducirse en poca participación electoral.

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