La antorcha olímpica llega a Tailandia al tiempo que crece la controversia

  • Las autoridades tailandesas amenazaron con deportar a los extranjeros que perturben el acontecimiento pero, a diferencia de otras etapas, no acortaron el recorrido de la llama por el barrio chino de Bangkok

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La llama olímpica llegó el viernes a Tailandia en su conflictivo periplo mundial mientras crecía la controversia después de que un célebre templo budista japonés se negó a ser punto de partida de la antorcha en Japón debido a la represión en Tíbet.

La llama, cuyo periplo mundial se ha convertido en un desastre de imagen pública para las autoridades chinas, llegó a Tailandia durante la noche, procedente de India, donde 200 tibetanos fueron detenidos el jueves.

Las autoridades tailandesas amenazaron con deportar a los extranjeros que perturben el acontecimiento pero, a diferencia de otras etapas, no acortaron el recorrido de la llama por el barrio chino de Bangkok.

"No hay motivos para modificar la ceremonia. Este es un tema puramente deportivo. El sábado efectuaremos por completo los 19 km del recorrido", dijo a los periodistas el primer ministro tailandés, Samak Sundaravej. "Di instrucciones a las autoridades de que tomen medidas firmes" contra los agitadores, agregó.

La antorcha ha estado rodeada de protestas desde que fue encendida en Grecia en marzo, después de que la represión de las manifestaciones anti-chinas en Tíbet focalizase la atención mundial en la muy criticada situación de los derechos humanos en China.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) recordó a las autoridades chinas su compromiso en mejorar los derechos humanos si obtenían la organización de los Juegos Olímpicos 2008. Pero Pekín le respondió rápidamente que dejase de lado las "irrelevantes" cuestiones políticas.

Sin embargo, China recibió un nuevo golpe el viernes cuando un importante templo budista japonés, que debía ser punto de partida del recorrido de la antorcha en el país del sol naciente, decidió retirarse del evento.

El templo de Zenkoji, en la ciudad de Nagano, organizadora de los Juegos Olímpicos de invierno de 1998, justificó su decisión aludiendo a la "represión" china en Tíbet.

"Sentimos profundamente que somos budistas como los tibetanos", declaró un monje de Zenkoji a la agencia de noticias japonesa Jiji.

Tras varias etapas conflictivas en Londres, París, San Francisco y, esta semana en Islamabad y Nueva Delhi, el recorrido de la llama de los Juegos Olímpicos de Pekín llegará a Nagano procedente de Canberra el 26 de abril, antes de partir con destino a Seúl.

Los estrechos vínculos que China mantiene con el gobierno de Sudán, criticado por el conflicto en Darfur, y su represión de activistas y disidentes en el interior del país también han originado protestas.

Así, la actriz estadounidense Mia Farrow, que quiere presionar a China para que utilice su influencia con Jartum para acabar con la violencia en Darfur, dará un discurso en Hong Kong coincidiendo con el paso de la llama olímpica, el 2 de mayo.

Las críticas internacionales provocaron en China el lanzamiento de una campaña por internet de boicot y ataques a marcas, productos y prensa occidentales.

La campaña ha cobrado tal envergadura que llevó el viernes a las autoridades chinas a pedir a la población que refrene su fervor patriótico, por temor a que la situación se les escape de las manos.

Pese a reconocer que "las acciones viles de algunos occidentales provocaron la ira del pueblo chino y un fuerte fervor patriótico", la agencia de noticias oficial Nueva China consideró que "el fervor patriótico debe ser canalizado de manera racional y debe transformarse en acciones eficaces".

En la noche del viernes, la princesa tailandesa Maha Chakri Sirindhorn ofrecerá una cena para las 80 personas que el sábado correrán con la llama olímpica. Pero la antorcha brillará por su ausencia.

"Les dijimos que deberíamos traer la llama para que los invitados puedan verla. Pero los delegados chinos prefirieron que se quede en el hotel por motivos de seguridad", declaró el general Yuthasak Sasiprapha, presidente del Comité Olímpico tailandés.

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