"El cambio ha llegado a Estados Unidos"

  • El demócrata Barack Obama celebra su victoria en las elecciones presidenciales ante más de 100.000 seguidores enfervorizados en Chicago tras una jornada marcada por la alta participación y unos resultados rápidos y contundentes

Estados Unidos escribió el martes una nueva página de su historia al elegir al demócrata Barack Obama como su presidente número 44 en una jornada marcada por la alta participación, unos resultados rápidos y contundentes, y una fiesta que se desató ya entrada la madrugada por las calles de decenas de ciudades de todo el país.

Después de una elección que centró la atención de todo el planeta, Obama, hijo de una blanca de Kansas y un negro de Kenia, sucederá el 20 de enero de 2009 a George W. Bush y se convertirá en el primer presidente negro en la historia del país.

A sus 47 años, Obama es además el tercer presidente más joven en la historia del país, después de John F. Kennedy, que accedió al cargo a los 43 años, y Bill Clinton, que tenía 46 cuando entró en la Casa Blanca.

Con el triunfo de Obama, los demócratas regresan a la Casa Blanca que ocupó el republicano Bush durante los últimos ocho años. El último presidente azul fue Clinton. Obama contará, además, con una mayoría de su partido en el Congreso, que se vio ampliada en una elección muy negativa para los republicanos.

"El cambio ha llegado a EEUU", afirmó ante más de 100.000 enfervorizados seguidores, muchos de ellos entre lágrimas, reunidos en un parque de Chicago.

Por todo el país se desató una enorme fiesta. En Washington, miles de personas invadieron literalmente la avenida de Pensilvania, donde se encuentra la Casa Blanca. Fuera de sí y desafiando a la lluvia, pedían a gritos que el cambio de inquilino en la primera residencia del país ocurriese ya: "¡Bush, Bush salga ya!".

En el Parque Grant de Chicago la multitud estalló en gritos en torno a las 22:00, cuando todas las cadenas de televisión dieron por seguro el triunfo. En otras ciudades también se desató la euforia. En la neoyorquina plaza Times Square, por ejemplo, se organizó una espontánea fiesta. Como muy pocas veces antes, todo el país se echó a la calle e hizo sonar las bocinas en honor al futuro presidente.

Mucho más sereno que sus seguidores, apenas con unas sonrisas esporádicas como licencias de celebración, Obama compareció antes de la medianoche gracias a la claridad de su victoria: en ese momento sumaba ya 338 de los 270 votos electorales necesarios para asegurarse la Casa Blanca. Con algunos estados aún en duda, Obama se adjudicó el triunfo en 27 demarcaciones, incluidos los estados clave de Pensilvania, Florida y Ohio.

Obama consiguió más del 50% de los votos, el primer demócrata en conseguirlo desde Jimmy Carter en 1976, de una participación récord.

Su rival, John McCain, se quedó en 163 votos electorales gracias a sus victorias en 21 estados. En cuanto las cadenas de televisión proyectaron la victoria de Obama, el senador republicano, de 72 años, telefoneó a Obama y reconoció su derrota. Después pidió a sus seguidores que apoyasen al nuevo presidente.

"Ha transcurrido mucho tiempo. Pero esta noche, gracias a lo que hicimos este día, en esta elección, en este momento de definiciones, el cambio ha llegado a Estados Unidos", aseguró Obama.

En sus primeras palabras tras ser elegido presidente, Obama dio las gracias a su equipo de campaña, su esposa, sus hijas y a su abuela, que falleció el lunes de cáncer a los 86 años. "Mi familia (...) me hizo quien soy. Los extraño esta noche. Sé que mi deuda con ellos es inconmensurable", dijo.

Obama añadió que "nunca fui el más probable candidato para este cargo. No comenzamos ni con mucho dinero ni con mayores apoyos". Pero su campaña recaudó más fondos que ninguna otra en la historia de Estados Unidos, en particular gracias al apoyo de un alto número de votantes que contribuyeron con limitadas cantidades de dinero.

"Si hay alguien ahí que todavía duda que EEUU es un lugar donde todo es posible, que todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores está vivo en este tiempo, que todavía cuestiona el poder de nuestra democracia, esta noche es su respuesta", lanzó Obama.

"Es la respuesta de filas alrededor de escuelas e iglesias, en números que este país jamás vio", dijo el candidato en alusión al número de votantes, un récord para un país donde el sufragio no es obligatorio.

Obama aprovechó la oportunidad para recordarle a sus votantes los desafíos que enfrentará como presidente. "Celebramos esta noche, (pero) sabemos que los desafíos que el mañana traerá son los mayores de nuestra era: dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera en un siglo", destacó.

Obama recordó, asimismo, a los soldados estadounidenses en Iraq y Afganistán. El candidato prometió durante su campaña una retirada del país árabe en 16 meses para concentrarse en la lucha contra Al Qaeda y los talibanes en Afganistán.

"Hay nuevos trabajos para crear, nuevas escuelas para construir, amenazas que contener, alianzas que reparar", sostuvo.

"Puede ser que no lleguemos en un año, o en un período de gobierno. Pero, Estados Unidos, nunca estuve tan confiado como esta noche en que lo lograremos", indicó Obama a una audiencia que le respondía con su eslogan de campaña: sí, podemos.

"Fue la campaña más eficaz de movilización de votantes de la historia política estadounidense", dijo Adam Seagal, director del Proyecto de Votantes Hispanos de la Universidad John Hopkins.

Seagal explicó que el hábil uso de internet para llegar a los votantes fue clave en esa estrategia. Además, su superioridad financiera -recaudó más de 600 millones de dólares durante la campaña, más del doble que su rival- le permitió lanzar una implacable ofensiva publicitaria.

Esa acometida, destacó Seagal, le ayudó a hacerse con el voto latino en estados clave para su victoria como Colorado, Nuevo México y Florida.

Temo Figueroa, director del equipo hispano de Obama, explicó que en los últimos días, en estados como Florida, era prácticamente imposible que pasaran más de 15 minutos sin que los telespectadores y radioyentes latinos escucharan el mensaje: "Soy Barack Obama y apruebo este mensaje".

El entusiasmo generado por su lema central de cambio y esperanza hizo el resto, al calar en un país harto de la Presidencia de Bush, quien deja al país sumido en la peor crisis económica en 80 años y enfrascado en dos guerras.

A parte de recordar los hitos de una campaña histórica, los expertos incidieron también en el enorme simbolismo de la elección del primer presidente negro en la historia del país. "Es realmente épico el que un afroamericano que nació cuando muchos estados todavía prohibían los matrimonios interraciales se haya convertido en presidente de EEUU", aseguró Fred Greenstein, profesor emérito de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios