El 'chavismo' se atribuye el triunfo

El oficialismo fiel al presidente venezolano Hugo Chávez atribuía al sí el triunfo en el referéndum sobre la reforma constitucional que permite la reelección indefinida del mandatario y la conversión del país en una república socialista bolivariana.

A la hora del cierre de esta edición, sin resultados oficiales, dos empresas de sondeos de opinión, vinculadas al Gobierno, aseguraban que el sí a la reforma se habría impuesto con una horquilla de entre seis y ocho puntos de ventaja sobre el no. En Venezuela está prohibido dar a conocer sondeos a pie de urna hasta que no se conozcan los primeros resultados oficiales.

El ministro de Información venezolano, William Lara, dijo que la oposición conocía el resultado del referéndum y pidió que sus líderes lo reconocieran para honrar la palabra que empeñaron ante las autoridades electorales.

"El comando del no sabe cuál es el resultado. Es la hora de que hagan buena la palabra que ayer empeñaron ante el Consejo Nacional Electoral de que reconocerían el resultado", dijo Lara al canal privado Venevisión, dando a entender que el sí se había impuesto finalmente.

Ésta era la primera vez en casi nueve años en el poder que la propuesta de Chávez no llegaba como clara favorita a la elección.

Chávez expresó al votar en el barrio 23 de Enero que "se cumplirá la decisión popular. Estoy seguro y confío que la otra parte acepte el resultado y lo acepte como un triunfo democrático para seguir viviendo en paz".

Chávez aseguró incluso que "quien vota no vota por George W. Bush", y sostuvo que Estados Unidos promueve una operación tenaza para crear focos de violencia y enfrentamientos tras la proclamación del resultado oficial.

El Bloque del No ha sido impulsado por el movimiento estudiantil, los partidos de oposición Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia, y por diferentes sectores disidentes del chavismo.

En el 23 de Enero de Caracas, tradicional bastión de los seguidores del presidente Hugo Chávez, la afluencia de votantes era notablemente menor a las elecciones presidenciales del año pasado, cuando el mandatario fue reelegido con el 62 por ciento de los votos y un 75 de participación. Bajo enormes carteles a favor del sí que indicaban que ¡La reforma es poder popular! y con estridente música de salsa, Oswaldo Canica, portavoz del Movimiento Revolucionario Tupamaro, uno de los más radicales del oficialismo, dijo a la AFP que la participación era menor comparada con 2006.

"Pero se debe a que los métodos son más rápidos y los centros de votación han sido descentralizados", dijo el líder del movimiento, que afirma contar con 175.000 militantes en el país.

"La oposición es minoría aquí y debe respetar el resultado, pero si salen a las calles, nosotros también saldremos a las calles", anticipó Canica.

"La afluencia es muy floja, hay poca participación, la juventud no se ve" dijo a la AFP una secretaria electoral de mesa, abogada Nancy Becerra.

Henry Blanco, coordinador de la campaña por el no en este populoso barrio de edificios construidos en los años 50 en la época del dictador Marcos Pérez Jiménez, manifestó su satisfacción por el proceso electoral.

Estudiante universitario de derecho de 29 años, Blanco afirma que los partidarios del no "respetarán el resultado".

En otro escenario, la tranquilidad reinaba en el barrio de clase media de Los Chorros, al este de Caracas. Juan Bernardo Gómez, estudiante de la Universidad Católica y militante del movimiento estudiantil que se opone a la reforma, dijo que "tenemos desconfianza por la parcialidad del árbitro electoral, pero es peor ceder el derecho al voto".

El joven votaba acompañado de su novia Andreína Cordero, 19 años, quien dijo que los estudiantes que rechazan la reforma "somos una generación que ha vivido casi una década bajo el chavismo y ahora queremos un futuro diferente".

Ismael García, líder del partido socialdemócrata Podemos, que le dio a Chávez más del 10 por ciento de votos para su reelección y que ayer rechazaba la reforma, dijo al votar que "el país no está dividido en dos bloques, amanecerá como un país multicolor a partir del lunes".

La ex esposa del mandatario, María Isabel Rodríguez, madre de su hija menor y opuesta a la reforma, denunció que a la hora de votar decenas de oficialistas le gritaron: "¡Fuera, fuera!".

Chávez "se siente bien feliz del odio que está generando, está logrando desunirnos. Si cree con amenazas e insultos que nos quitará nuestros deseo de amar al país, está equivocado", expresó.

Por su parte, el ex ministro de Defensa venezolano y general retirado Raúl Baduel, quien llamó a votar no en el referéndum constitucional, denunció que fue víctima de un intento de agresión por parte de un hombre armado que se abalanzó en un vehículo contra él y otras personas que salían de un centro de votación.

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