Las reformas sociales de Raúl Castro sólo generan escepticismo y resignación

  • Los disidentes afirman que la suspensión del VI Congreso del Partido significa la quiebra técnica del país · Los ciudadanos piensan que las reformas del mandatario no traerán nuevos cambios a la isla

Comentarios 1

Escepticismo y resignación son las dos palabras que definen la respuesta de la población cubana ante los recortes de los gastos sociales propuestos el domingo por el presidente Raúl Castro debido a la crisis económica.

El mandatario considera que el régimen de La Habana se está asfixiando y que hacen falta medidas urgentes. Por ello, ha anunciado nuevos recortes de gastos sociales mientras los disidentes advierten que el nivel de vida en la isla se reducirá de forma muy peligrosa.

Las autoridades cubanas han anunciado la reducción al 1,7% de la previsión de crecimiento para 2009, en el segundo recorte de una meta inicial del 6%, y pronostican medidas "difíciles y nada gratas", justo tres años después de que Raúl sucediera a su hermano Fidel, que no aparece en público desde julio de 2006.

Pero lo más novedoso es que esta noticia ha sido acogida como otra cualquiera por la mayoría de los cubanos del país. "No tenemos otra opción que aguantar lo que viene y tratar de seguir sobreviviendo, como a lo largo de estos años", afirma Eduardo, un conductor de 35 años. "Demasiadas restricciones para un pueblo con necesidades acumuladas desde hace muchos años", comenta.

La cúpula de Gobierno pensaba que una crisis capitalista no afectaría a un país comunista pero pasaron por alto que Cuba importa el 80% de los alimentos que consumen sus 11,3 millones de habitantes.

Las medidas incluyen recortes en el consumo eléctrico, eliminación de subsidios, merma de alimentos de la cartilla de racionamiento y reducción de los gastos en salud y educación.

Ante esto, una maestra jubilada, Esther Cañedo, opina que las reformas "son necesarias para que la gente se dé cuenta que no se debe derrochar", y que "habrá que adaptarse a lo que venga, porque no creo que esta situación vaya a ser peor que el período especial (la depresión que sufrió Cuba al desplomarse la Unión Soviética), cuando la escasez de alimentos llegó a afectar la salud de los cubanos y pasamos por aquellos apagones terribles", dijo Cañedo.

No todo el mundo opina que los recortes son igual de ventajosos, El economista Oscar Espinosa, uno de los 75 opositores apresados en 2003, comentó que las reformas "van a afectar el nivel de vida de la población", que seguirá descendiendo "hasta que se den cuenta de que se requieren urgentemente cambios estructurales y de concepto". "Mi temor es que se llegue a una situación incontrolable", agregó.

Miriam Leiva, una de las fundadoras de las Damas de Blanco (familiares de 75 opositores apresados en 2003), apunta que están tensando demasiado al pueblo.

El disidente Manuel Cuesta, del Arco Progresista, ha reaccionado ante estas declaraciones comentando que el aplazamiento, del VI Congreso del Partido, "tiene que ver con la imposibilidad de realizar un debate de cara a lo que muchos consideramos la quiebra técnica del país".

El también disidente Oswaldo Payá, del Movimiento Cristiano Liberación, también afirma su descontento y dice que el aplazamiento del congreso "deja al pueblo en el mismo escepticismo que si hubiesen anunciado que sí lo habrá, porque ningún congreso anterior trajo nada bueno para el pueblo, ni libertad ni progreso".

Si Fidel Castro se ganó al pueblo con su apasionada lucha por la revolución, Raúl tendrá que granjearse la legitimidad de su autoridad sacando al pueblo de la tremenda crisis económica en la que se encuentra inmersa.

El primer paso, los recortes sociales, ya está dado; el problema reside ahora en trazar una hoja de ruta que sea eficaz para sacar a Cuba de su complicada situación económica. La Habana necesita inversión extranjera y la palabra aperturismo resuena por doquier.

Los expertos apuntan que el propio Raúl no sabe muy bien qué hacer. Por un lado se acerca a EEUU pero sin dejar de lado a Venezuela, lo que demuestra que muchas veces sólo la ideología no basta para gobernar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios