Alarcón Criado celebra su primera década de vida con un cambio de sede

  • La galería se traslada a la calle Velarde, al local que ocupaba Isabel Ignacio · El granadino José Guerrero inaugura la temporada con la muestra 'To Come Back'

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Los galeristas Carolina Barrio de Alarcón y Julio Criado han logrado conservar la ilusión, mantenerse en la perseverancia, aunque a veces Sevilla se muestre un tanto inhóspita al arte contemporáneo. La galería Alarcón Criado, anteriormente conocida como Full Art, cumple diez años y sus responsables celebran el aniversario con el cambio de sede. La propuesta se traslada a la calle Velarde, al mismo inmueble que ocupaba anteriormente Isabel Ignacio. "Cambiamos de sitio porque necesitábamos más espacio para almacenar cuadros, para poder enseñar trabajos, y porque la obra con la que trabajamos requería una mayor amplitud para ser vista, precisaba una mayor dimensión. Y también queríamos que los artistas viesen el cambio como un estímulo, como un reto para desarrollar proyectos".

Alarcón y Criado han querido festejar su primera década junto a la pequeña familia que han formado con sus autores. "La selección de los artistas es la cuestión más delicada de una galería, es un trabajo a largo plazo, igual hasta pasados los años no empiezan a llegar los frutos", aseguran. José Guerrero (Granada, 1979) ha inaugurado esta semana con la exposición To Come Back una programación por la que pasarán Martín Freire, Jorge Yeregui, Julie Rivera y Simón Zabell. Cinco creadores "con los que nos sentimos identificados, que se reconocen en lo que hacemos" y junto a los que -dicen- han aprendido un oficio que "desde luego, no aprendimos cuando estudiamos la carrera de Historia del Arte" y que exige muchos más desvelos que la simple dinámica de "abrir las puertas y esperar que la gente venga a comprar".

Esa búsqueda de estrategias llevó a Alarcón y Criado, desde sus inicios, a participar en ferias internacionales. "Para un galerista es fundamental ir donde están los críticos, los coleccionistas, los profesionales del arte. Sevilla es nuestra base de operaciones, pero la mayoría de nuestras obras viajan", comentan. Preocupados por involucrar a la sociedad en la creación actual -"nuestro banco cede su espacio para mostrar nuestra obra, algunos arquitectos están sensibilizados con que sus clientes compren cuadros"- han organizado el curso Coleccionar arte contemporáneo en la Fundación Valentín de Madariaga, un seminario al que los interesados pueden inscribirse todavía. "Son importantes historias como éstas para quitarle oscuridad, opacidad, a esta profesión", afirma Criado. Les gustaría que esa sensibilidad hacia el arte empezara en las instituciones. "No se trata tanto de otorgar subvenciones, hay alternativas: un programa de compra, por ejemplo. Sorprende que el Ayuntamiento de Sevilla no atesore una colección de arte, no deja de ser un patrimonio que enseñar a los ciudadanos", defienden.

El artista que abre la temporada en la galería, José Guerrero, persiste en su fascinación por las grandes extensiones de tierra, en su indagación de la huella del hombre en la naturaleza. En To Come Back, que se podrá ver hasta el 24 de noviembre, el granadino exhibe fotografías realizadas en Arizona, donde residió gracias a una beca, completadas con imágenes que tomó más tarde en un viaje por los estados de California, Nevada, Utah y Colorado, entre otros. Guerrero trata "de vincular la visión del desierto con la que ya había trabajado en el sudeste español con el desierto americano, que es un referente cinematográfico y fotográfico para cualquier paisajista". Como en otros trabajos, el autor explora "a través de secuencias cortas o más largas el modo en que las imágenes se relacionan" y ahonda en "la misma paleta de colores, compuesta por tonos suaves, en la atención a la atmósfera y a la luz".

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