Cajasol restaurará el Fondo Kati, memoria manuscrita del exilio

  • Colaborará con DKV para conservar y digitalizar un valioso legado cuyos primeros documentos se remontan al siglo XII

La Fundación Cajasol -en el marco de un convenio de colaboración con la empresa DKV seguros- colaborará en la recuperación, digitalización y clasificación del Fondo Kati, del que ayer se presentaron en Sevilla tres de los primeros manuscritos que están retornando a España para su estudio y exposición con el fin de preservar este legado cultural de nivel mundial. Según Ismael Diadié, investigador y presidente de la Fundación Fondo Kati, de los tres manuscritos mostrados en Sevilla "uno es un Corán terminado de copiar en Ceuta el 13 de noviembre de 1198, un manuscrito del siglo XII contemporáneo a los últimos trabajos de la Giralda y también a la muerte de Averroes"; otro "es un manuscrito comprado por 225 gramos de oro por un antepasado el 22 de julio de 1468 en Argelia"; y un tercero "es del año 1489, perteneciente a Mahmud Kati, verdadero artífice de la creación de la biblioteca, y fue comprado en Egipto".

El Fondo Kati, recordó Diadié, son los documentos que originariamente llevaba Ali Ben Ziyad al-Quti cuando en 1468 se exilió de la ciudad de Toledo perseguido por la Inquisición y se asentó en Tombuctú (Mali). La caída de esa ciudad en abril de 2012 a manos de integristas islámicos provocó que Diadié dejara el país poniendo a salvo los fondos más valiosos de la biblioteca. Gran parte de esos documentos siguen en el país africano, en baúles custodiados por amigos y familiares. Otros se encuentran en España, como recordó ayer el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, sobre esta selección de documentos escritos en hebreo, castellano y árabe.

Diadié, tras lo que calificó como "un exilio muy duro", agradeció recorrer con DKV el camino para salvaguardar el legado y "también a Cajasol por sumarse al esfuerzo de salvar este patrimonio y darlo a conocer en un momento en que los hombres en nombre de Dios están destruyendo manuscritos y edificios". "Ha llegado el momento para que la Fundación Fondo Kati adapte la vida y la realidad de la biblioteca al siglo XXI", afirmó.

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