El Carambolo se expondrá en el Museo Arqueológico a partir del mes de enero

  • La nueva sala dedicada al tesoro tartésico contará también con la presencia del altar fenicio encontrado en Coria del Río en 1997 y recién restaurado por los técnicos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico

El Museo Arqueológico abrirá el próximo mes de enero la sala dedicada al Carambolo y la cultura tartésica, poniéndose fin a décadas en las que el original de este tesoro ha estado guardado en la caja fuerte de un banco del centro de Sevilla y sólo se ha mostrado en exposiciones temporales. Así lo anunció ayer el director general de Museos de la Junta de Andalucía, Miguel Castellano, durante la presentación de la restauración por parte del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) del altar fenicio de la antigua ciudad de Caura (Coria del Río), encontrado en unas excavaciones realizadas en el casco urbano en 1997 por el arqueólogo José Luis Escacena.

Precisamente esta pieza, que data del siglo VII a. C., será una de las que forme parte de la sala del Carambolo ya que, como indica la directora del Museo Arqueológico, Concha San Martín, "no se trata de exponer el tesoro como oro al peso, sino de contextualizarlo histórica y arqueológicamente, con un discurso apropiado". Ésa será la función de la sala del Carambolo, cuyos contenidos definitivos se presentarán próximamente.

La restauración del altar fenicio de Coria, el tercero que se encuentra en España junto al del Carambolo y el de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), ha permitido recuperar una pieza que, si bien no tiene "la monumentalidad o belleza que se espera de un altar", según Castellano, sí proporciona importante información sobre la religión y costumbres de la población en esta zona de Sevilla en el siglo VII a. C., probablemente una mezcla de indígenas tartésicos con fenicios y otros oriundos de oriente medio.

La pieza está realizada en arcilla rojiza y representa, al igual que el que se encontró en su día en el Carambolo, una piel de toro, algo común en las culturas orientales antiguas, en las que el toro tenía un gran significado simbólico. Según la restauradora Ana Bouza, en este altar se depositarían las ofrendas a las divinidades, como el dios Baal o la diosa Astarté. "Probablemente, serían vísceras de animales asadas en otro lugar y luego ofrecidas a las divinidades en el altar, quizás en bandejas de metal, ya que aunque se observa una zona quemada no se han encontrado, sin embargo, restos de microcarbones, lo que indica que el proceso de combustión se realizaba en otra estancia", aseguró Concha San Martín, quien no disimuló la emoción y satisfacción que le produce el poder contar con esta pieza en el Arqueológico de Sevilla.

Por otra parte, Castellano también dijo que tanto el proyecto de restauración del Arqueológico (realizado por Vázquez Consuegra) como la reorganización del recorrido se encuentran ya en el Ministerio de Cultura, titular del edificio.

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