Chan se pone formal

  • Cat Power, tras el imponente aldabonazo de 'The Greatest', se marca un variopinto y brillante álbum de versiones

Tras el incontestable espaldarazo que para su carrera supuso la edición de The Greatest (2006), disco de hechuras clásicas empapado de sabor sureño y enjaretado a partir del country-soul setentero filtrado por unos oídos todavía entonces más cercanos a la infancia que a la adolescencia, Chan Marshall, alias Cat Power, parece dispuesta a seguir rebuscando en el baúl de los recuerdos, aunque en esta ocasión el objeto de su inspiración no sea la exploración de un momento musical concreto y de su particular y enriquecedora atmósfera, sino la caza y captura de un grupo de canciones de esas que dejan poso.

En efecto, la cantante norteamericana se apunta un álbum de versiones variopintas y lo hace respetando ese viraje hacia aquel cierto, y brillante, formalismo que tan lejos queda de sus originarias transgresiones, éstas, quizás, sólo a la altura de su propia leyenda canalla, también empapada, aunque no precisamente de sabor sureño.

Ralentizando hasta lo irreconocible el New York del tándem Fred Ebb-John Kander; reconvirtiendo el Ramblin' Man de Hank Williams en Ramblin' (Wo)Man y aportándole el mismo aire brumoso que dio su aura de misterio a Portishead; releyendo con austeridad al icono country Lee Clayton y su Silver Stallion; pergeñando la enésima, y no por ello menos atractiva, revisión del Aretha, Sing One for Me popularizada por George Jackson; atreviéndose con James Brown (Lost Someone), Bob Dylan (I Believe in You), Joni Mitchell (Blue), Billie Holiday (Don't Explain) e incluso Janis Joplin (Woman Left Lonely), y saliendo no sólo airosa, sino victoriosa, de semejante empresa, Marshall se marca un octavo álbum desde luego no tan deslumbrante como su inmediato predecesor, pero sí con la enjundia que cabe esperar de quien firma una discografía ya tan amplia como agradecida.

Como es costumbre en su última discografía, bien acompañada -Judah Bauer (Jon Spencer Blues Explosion), Gregg Foreman (Delta 72), Erik Paparazzi (The Glass) y Jim White (Dirty Three)-, le queda fuelle aún para adaptar una canción tradicional cuya letra adquiere en su voz un significado distinto -Lord, Help The Poor & Needy- y colar dos cortes de autoría propia, Metal Heart y Song to Bobby, el primero de ellos remitiendo en sus formas de manera inequívoca a otro personaje de rabioso pasado outsider y posterior reconversión al mismo formalismo -ese Nick Cave que plasmó su personal travesía en otro glorioso disco de covers, Kicking Against The Pricks (1986), y de quien, no debe de ser casualidad, además versiona Breathless- y el segundo revalidando su talento como el de una compositora folk aún dispuesta a descubrirnos un buen número de futuras maravillas.

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