Desequilibrios

12º de abono. Solista: Nikolai Lugansky, piano. Director: Jean-Claude Casadesus. Programa: Concierto para piano y orquesta nº1 de Chaikovski; Sinfonía nº3 de Saint-Saëns. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 11 de abril. Aforo: Tres cuartos de entrada.

Tras su imponente recital del martes, Nikolai Lugansky se unió a la ROSS en uno de los conciertos que sin duda mejor le vienen, el Primero de Chaikovski, con la grandiosidad romántica de su forma, la brillantez y riqueza de su escritura y el color típicamente ruso de sus temas más conocidos. Una obra que la escuela rusa ha hecho suya como pocas otras y en la que Lugansky pudo mostrar su poderoso sonido, su técnica impoluta, su inmensa capacidad para contrastar dinámicas y colores.

Resultó por ello algo desconcertante que el equipo de la orquesta no hubiera contratado para la ocasión a un director más afín a este mundo. Casadesus fue siempre un poco a remolque del solista y su acompañamiento resultó deslucido, con abundantes desajustes entre secciones, errores en las entradas y una falta general de calor expresivo que terminó haciendo insustancial lo que el pianista se esforzó por convertir en único.

Más adecuado al carácter de la obra se mostró el maestro francés en la de Saint-Saëns, una obra singular por la inclusión de un órgano obligado. La batuta logró más coherencia y coordinación, con algunos momentos muy brillantemente resueltos, como el sentido litúrgico del Poco Adagio, la estupenda entrada de las trompas en el enérgico tema del Scherzo o el pasaje fugado de la cuerda en el Finale. Faltó acaso un punto último de sutileza en el fraseo y una mayor variedad de matices, en especial en los pasajes en fortissimo del final.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios